Colombia entra al mapa global de la infraestructura crítica con Ilkari un data center certificado ICREA Nivel IV

Entré al data center de Ilkari en la Zona Franca de Tocancipá con una idea equivocada en la cabeza. Pensé que iba a recorrer una gran bodega tecnológica, un edificio silencioso lleno de racks, luces y cables. Bastaron los primeros minutos para entender que estaba frente a algo mucho más profundo: el corazón de una nueva etapa de la economía digital colombiana.

Mientras avanzaba por los pasillos perfectamente climatizados, con sistemas redundantes visibles en cada detalle, recordé una frase que escuché minutos antes en la rueda de prensa. “Alguien me dijo que esto era solo una bodega”, comentó Shane Paterson, CEO de Ilkari. “Pero para mí, esto es el fundamento de la economía digital”. Caminar por este lugar confirma exactamente eso: aquí no se almacenan solo datos, aquí se sostiene el funcionamiento de sectores completos como la banca, la salud, el gobierno y, cada vez más, la inteligencia artificial.

Shane Paterson, CEO de Ilkari

La razón de mi visita era clara: Ilkari acababa de obtener la certificación ICREA Nivel IV, una de las acreditaciones más exigentes del mundo para centros de datos. No es un sello decorativo. Es una validación técnica que confirma que esta infraestructura puede operar de forma ininterrumpida incluso bajo condiciones extremas, gracias a sistemas completamente redundantes en energía, enfriamiento, conectividad y seguridad. En palabras simples: esto no se cae.

ICREA, la International Computer Room Experts Association, es una organización internacional que se dedica a evaluar y certificar centros de datos bajo algunos de los estándares más exigentes del mundo, y entender su rol fue clave durante mi visita. Desde mi perspectiva como periodista de tecnología, comprendí que ICREA certifica porque actúa como un ente técnico e independiente que no se queda en el diseño sobre el papel, sino que valida con evidencia real la ingeniería, la operación y la capacidad de respuesta de una infraestructura crítica. Su certificación existe para confirmar que un data center puede operar de manera continua, segura y resiliente incluso en condiciones extremas, y obtener un Nivel IV significa demostrar —con pruebas, no con discursos— que se está al nivel de los centros de datos más avanzados de Europa, Estados Unidos y Asia.

Mientras observaba los sistemas eléctricos y de respaldo, entendí la magnitud del logro. International Computer Room Experts Association (ICREA) no certifica promesas, certifica evidencia. Y la evidencia aquí es contundente. El data center cuenta hoy con 308 racks activos, con capacidad de crecer hasta 548; tiene 3,6 megavatios de potencia instalada, ampliables a 7 MW; generadores diésel con autonomía de hasta 72 horas; rutas de fibra duales con múltiples carriers; y un diseño modular que pasa de 800 m² de área técnica a 1.500 m² en sus siguientes fases.

Pero más allá de las cifras —que impresionan— lo que realmente marca la diferencia es el contexto. Colombia está construyendo silenciosamente las bases para convertirse en un hub tecnológico regional. No es una frase de marketing: el mercado de centros de datos en el país pasará de USD 81 millones en 2024 a más de USD 300 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual estimada del 28 %. Ese crecimiento está impulsado por la nube, la transformación digital y, sobre todo, por la explosión de la inteligencia artificial.

“Las nuevas economías, incluso los aeropuertos del futuro, dependen de data centers”, afirmó Paterson durante su intervención. Y tiene razón. La IA no vive en la nube como una abstracción; vive en infraestructuras físicas que requieren alta densidad energética, estabilidad y latencias mínimas. Ilkari lo entendió desde el diseño. Su estrategia apunta justamente a eso: mayor densidad de energía para soportar cargas de trabajo con GPUs, entrenamiento de modelos y procesamiento avanzado. De hecho, ya cuentan con servidores de inteligencia artificial operando dentro de esta infraestructura.

Eduardo Espinel, Director Ilkari Colombia

La decisión de instalarse en Colombia no fue casual. “Hay abundancia de talento técnico aquí”, dijo Paterson, y ese mensaje se repitió una y otra vez. Hoy, Ilkari emplea directamente a 32 profesionales técnicos y operativos especializados en el país, y desde Colombia opera su Centro Global de Operaciones Técnicas, desde donde se monitorean infraestructuras en otros países. No es solo inversión en concreto y acero: es transferencia de conocimiento, formación especializada y empleo de alto valor.

La ubicación también habla de estrategia. Tocancipá ofrece cercanía a Bogotá, incentivos de zona franca, logística eficiente y condiciones óptimas para la continuidad operativa. Pero hay un factor aún más relevante: soberanía digital. Para muchas organizaciones, mantener sus datos dentro del territorio nacional ya no es una opción, es una necesidad. Ilkari ofrece justamente eso: servicios de colocation y nube soberana que reducen la dependencia de infraestructuras ubicadas fuera del país y disminuyen latencias críticas para aplicaciones sensibles.

Durante el recorrido, uno de los ejecutivos de Ilkari lo resumió con claridad: “Lograr la certificación ICREA es entrar a una nueva familia. Significa que trabajamos con los mejores”. Y explicó algo clave: esta certificación evalúa dos pilares inseparables. Primero, la infraestructura, que cumple los más altos estándares internacionales. Segundo, el talento, un equipo de ingenieros de múltiples especialidades que garantiza la madurez operativa del data center. Sin personas, la tecnología no sirve.

Ilkari no llegó de paso. La compañía invirtió cerca de USD 25 millones en la construcción de este data center en lo que va del año y ya proyecta nuevas inversiones. “Esto no es un ‘toma y hasta luego’”, enfatizó Paterson. “Es el comienzo de una relación a largo plazo con Colombia”. Y esa visión se siente. Además de ICREA Nivel IV, la instalación cumple con estándares como DCOS Nivel de Madurez 4, TIA-942-C Rated 3 y SS 564 Green Data Centre, confirmando que la resiliencia también puede ir de la mano con sostenibilidad.

Al salir del data center, entendí que lo que acababa de ver no es solo una infraestructura de alto nivel. Es una señal. Colombia está dejando de ser únicamente consumidora de tecnología para convertirse en anfitriona de infraestructura crítica global. Aquí, en Tocancipá, se están sentando las bases físicas de las nuevas economías digitales.

La pregunta final que lanzó uno de los ejecutivos de Ilkari quedó resonando: “¿En dónde dejarían los datos de sus organizaciones?”. Después de recorrer este lugar, la respuesta parece cada vez más clara. Aquí no solo hay servidores; hay confianza, resiliencia y una apuesta seria por el futuro digital del país.

Por: Carlos Amaya

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