En un momento en el que el periodismo enfrenta desafíos profundos —desde la desinformación hasta el impacto de la inteligencia artificial—, la Fundación Gabo ha sido reconocida con uno de los galardones más importantes del mundo hispanohablante: el XIV Premio Internacional de Periodismo ‘Cátedra Manu Leguineche’.
Otorgado por la Diputación de Guadalajara y la Universidad de Alcalá de Henares, este premio destaca cada año trayectorias marcadas por la independencia, el rigor y la defensa de la libertad de información. Sin embargo, esta edición marca un hito: es la primera vez, en catorce años, que el reconocimiento se entrega a una institución y no a un periodista individual.
El jurado fue claro en su decisión. En el acta resaltó “el extraordinario papel” que la Fundación desempeña en el periodismo iberoamericano, especialmente a través de sus talleres de formación, espacios donde nuevas generaciones de periodistas se encuentran con la ética, la narrativa y la responsabilidad del oficio. A esto se suman iniciativas clave frente a los retos actuales, como la lucha contra las noticias falsas, la educación mediática y la comprensión del impacto de la inteligencia artificial en los medios.
El premio será recibido por Jaime Abello Banfi, quien ha señalado que este reconocimiento no solo honra a la institución, sino que refleja el momento que vive el periodismo: un tiempo donde el trabajo colectivo cobra más sentido que nunca. Para Abello, se trata de “impulsar la llama de la vocación, el sentido ético, la formación continua y el espíritu de servicio público”.
Más allá de sus talleres, la Fundación Gabo ha construido un ecosistema que acompaña a periodistas en distintas etapas de su camino. Su Consultorio Ético se ha convertido en una guía clave para enfrentar dilemas profesionales; el Festival Gabo reúne a voces influyentes del periodismo y la narrativa en la región; y el reconocimiento que lleva el nombre de Gabriel García Márquez sigue siendo uno de los más aspiracionales del oficio.
Este logro no solo posiciona a la Fundación en el escenario internacional, sino que también pone a Colombia —y particularmente a Bogotá— en el centro de una conversación global sobre el futuro del periodismo. En tiempos donde la verdad compite con el ruido, este premio es, ante todo, un recordatorio: el buen periodismo sigue siendo imprescindible.



