Medicamentos biosimilares: solución clave para la sostenibilidad del sistema de salud

En Colombia,  el mercado farmacéutico colombiano alcanza los 29,6 billones de pesos, con un 70,4 % de medicamentos importados y una alta concentración en terapias de costo elevado. Esta dependencia externa, sumada al aumento de enfermedades crónicas y de alta complejidad, pone en tensión la sostenibilidad del sistema. En este escenario, los biosimilares emergen como una respuesta estructural: medicamentos biológicos altamente similares a los originales, sin diferencias clínicas en calidad, seguridad o eficacia, pero con costos significativamente más eficientes

«La competitividad en se construye con miras a un objetivo prioritario: la seguridad sanitaria, con base en la sostenibilidad de los sistemas de salud», afirma Luis Alfonso Diaz, presidente de Pharmetique Labs, una compañía del grupo Carval, quien lidera desde hace  casi una década el desarrollo de este segmento en el país para terapias en reumatología, dermatología, gastroenterología y oftalmología.

Un mercado global que no da espera

La dimensión del fenómeno biosimilar es contundente a escala mundial. El mercado global de biosimilares está valorado en USD 41,97 mil millones en 2025 y se proyecta que alcance USD 97,32 mil millones en 2030, expandiéndose a una tasa de crecimiento anual compuesta del 18,32%, de acuerdo al Mordor Intelligence. Es decir, el sector prácticamente se duplicará en cinco años.

El estudio agrega que, Europa retiene la mayor participación regional con 37%, mientras que Asia-Pacífico registra el crecimiento más rápido, con una CAGR del 24% hasta 2030. Las aplicaciones de oncología lideran con el 55% de los ingresos, mientras que las indicaciones autoinmunes e inflamatorias crónicas crecen más rápidamente, a una CAGR del 23%.

El vencimiento masivo de patentes de medicamentos biológicos de alto valor es uno de los motores de esta ola. Una ola sin precedentes de vencimientos de patentes desbloqueará aproximadamente 400 mil millones de dólares en ventas de productos de referencia entre 2025 y 2034. Para Colombia y América Latina, esto no es solo una tendencia: es una ventana de oportunidad histórica.

Colombia: entre la urgencia y la oportunidad

“El sistema de salud colombiano enfrenta una encrucijada. Con más del 70% de los medicamentos en valor importados y una presión creciente por parte de las enfermedades crónicas y de alta especialidad, la sostenibilidad financiera del sistema depende, en buena medida, de encontrar alternativas terapéuticas eficientes.” Agrega el Presidente de Pharmetique Labs.

«El mayor reto no es si los biosimilares son relevantes —lo son de manera indiscutible— sino qué tan rápido podremos desarrollarlos y ponerlos al servicio de los pacientes colombianos»,  Francisco Rossi, director general del INVIMA.

El valor de los biosimilares radica en permitir que terapias avanzadas —para enfermedades como cáncer, artritis reumatoide, enfermedades autoinmunes e inmunológicas— sean accesibles a más pacientes, sin comprometer los estándares clínicos. «Los biosimilares ayudan a equilibrar acceso, calidad y viabilidad financiera. Eso, en el contexto del sistema de salud colombiano, es una respuesta estructural, no una solución coyuntural», subraya el directivo.

La Declaración de Río: un hito regional

El contexto regional también avanza con pasos concretos. En el marco del VII Foro Biosimilars LatAm Colombia 2026, celebrado la semana pasada en Bogotá, Colombia fue escenario de la presentación de la Declaración de Río, un acuerdo regional entre Colombia, Brasil, México y Chile orientado a impulsar la convergencia regulatoria de medicamentos biosimilares en América Latina.

La noticia fue revelada por Francisco Rossi, director general del INVIMA, ante líderes de la industria, autoridades sanitarias y expertos internacionales.

«Estamos trabajando en un proyecto de convergencia regulatoria que nos permita expandir inicialmente este esfuerzo a cuatro países y ojalá a toda la región de América Latina y el Caribe», afirmó Rossi.

Para Luis Alfonso, este acuerdo es exactamente el tipo de señal que el sector necesita: «La Declaración de Río no es un documento diplomático: es una hoja de ruta para que la industria invierta con certeza. Cuando los marcos regulatorios se alinean, los ciclos de desarrollo se acortan y los pacientes acceden antes a las terapias que necesitan.»

A pesar del consenso sobre su importancia, el ritmo de desarrollo sigue siendo el gran interrogante. Colombia cuenta con avances regulatorios y capacidades emergentes, pero aún enfrenta retos en inversión, escalamiento industrial y alineación regional.

El mensaje que dejó el foro es claro: la ventana de oportunidad está abierta, pero no indefinidamente. En un sistema de salud presionado por costos crecientes y demanda sostenida, acelerar la industria de biosimilares no es solo una opción estratégica, sino una necesidad urgente

Más acceso, mejor calidad de vida

El impacto de los biosimilares no es solo presupuestal. Para el paciente, el acceso a estas terapias puede significar la diferencia entre recibir o no un tratamiento oportuno. Al facilitar la continuidad terapéutica y reducir las interrupciones por costos, los biosimilares contribuyen a un mejor control de enfermedades complejas, menos complicaciones y, en definitiva, mejor calidad de vida.

La evidencia del mundo real de programas en Brasil muestra ahorros de costos que exceden el 50% cuando se cambia a pacientes estables a biosimilares. Un dato que debería acelerar decisiones en toda la región. Mordor Intelligence

«Cada biosimilar que lanzamos al mercado es un paciente más que puede acceder a una terapia que antes le era inalcanzable. Esa es la razón de fondo de todo esto», concluye Luis Alfonso.

La apuesta de Pharmetique Labs va más allá del portafolio de productos. Darío Ramírez, Gerente de Producto de la compañía, pone en perspectiva la dimensión estratégica de lo que están construyendo: «Nuestra apuesta no termina en el medicamento. Estamos comprometidos con la transferencia de conocimiento, la formación de talento científico y la democratización de la ciencia en Colombia, bajo el objetivo de conseguir La Seguridad Sanitaria»

Con un mercado farmacéutico nacional que aún depende en más de dos tercios de las importaciones, con sistemas de salud bajo creciente presión financiera y con una ventana global de oportunidad que se abre a medida que vencen las patentes de los grandes biológicos, Colombia tiene ante sí una decisión estratégica: ser espectadora del auge biosimilar o convertirse en uno de sus protagonistas regionales. Compañías como Pharmetique Labs ya eligieron su lugar.

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