Mientras Colombia todavía intenta recomponer su cotidianidad después del terremoto del pasado 10 de agosto, una historia de solidaridad comenzó a moverse por tierra y por aire. LATAM Airlines Colombia, a través de su programa Avión Solidario, se convirtió en uno de los eslabones de una alianza público-privada que logró reunir 36 toneladas de ayudas para perros y gatos afectados por la emergencia, demostrando que la conectividad también puede ponerse al servicio de quienes más lo necesitan.
La iniciativa, que se consolidó el 18 de agosto de 2026, reunió a LATAM Airlines Colombia, Gabrica S.A.S., el Instituto de Protección Animal, Corferias-Expopet y la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá. Cada organización aportó desde su propia capacidad: unos donaron alimentos e insumos, otros convocaron a la ciudadanía, recibieron las ayudas, coordinaron su movilización o facilitaron la conectividad necesaria para que llegaran a los territorios afectados. El resultado fue una cadena de solidaridad en la que las protagonistas también fueron esas mascotas que, después de una emergencia, quedan expuestas al hambre, el abandono y la pérdida de sus hogares.
Para LATAM, la respuesta llegó a través de Avión Solidario, poniendo a disposición su capacidad de transporte y conectividad. “Ante una emergencia, la articulación entre organizaciones con capacidades distintas puede generar un impacto mayor”, señaló María Lara, gerente de Asuntos Corporativos de LATAM Airlines Colombia. Su participación permitió integrar la operación aérea a una red mucho más amplia, en la que cada aporte tuvo un propósito concreto: conseguir que la ayuda no se quedara almacenada, sino que pudiera avanzar hacia los animales que enfrentan las consecuencias de la tragedia.
Una parte fundamental de la campaña llegó de la mano de Gabrica S.A.S., que realizó una donación de 20 toneladas, convirtiéndose en uno de los principales aportantes del total recolectado. Alimentos concentrados y húmedos, arena para gatos, guacales, collares, correas, bozales y platos hicieron parte de la ayuda, junto con medicamentos veterinarios, elementos de curación y primeros auxilios, insumos para fluidoterapia y canalización. Cada objeto responde a una necesidad concreta: alimentar, proteger, transportar o atender a un animal que también quedó atrapado en las consecuencias de la emergencia.
Corferias-Expopet abrió sus puertas para recibir las donaciones y ayudó a convertir la solidaridad de ciudadanos y familias interespecie en una acción organizada. El Instituto de Protección Animal participó en la articulación de la recolección y movilización, mientras la Cruz Roja Colombiana se sumó a la red de apoyo. Ahora comienza una segunda etapa igualmente importante: coordinar la distribución para que estos recursos lleguen a fundaciones, animalistas y redes que trabajan directamente en las regiones afectadas.
Las 36 toneladas son una cifra contundente, pero detrás de ella hay algo más difícil de medir: la voluntad de una sociedad que decidió no dejar atrás a sus animales en medio de la tragedia. También hay una lección para Colombia: cuando una aerolínea pone sus alas al servicio de una emergencia, cuando una empresa abre sus bodegas, cuando una institución coordina y cuando cientos de personas donan, la distancia entre quien necesita ayuda y quien quiere ofrecerla puede hacerse mucho más corta.
En esta historia, LATAM no solo puso conectividad. Puso sus alas al servicio de una causa que recuerda que después de un terremoto también hay vidas de cuatro patas esperando una oportunidad para volver a comer, recibir cuidados y encontrar refugio. Y cuando la solidaridad logra despegar, hasta los momentos más difíciles pueden encontrar un camino de regreso hacia la esperanza.




