BOGOSHORTS celebra los 40 años de Aliens, la película de James Cameron, con la proyección de cinco cortometrajes que exploran encuentros hostiles, amenazas inesperadas y criaturas fuera de control.
Este es el especial para nuestra Noche Frankenstein.
¡Prográmese del 1 al 8 de diciembre!
«En el espacio nadie puede oír tus gritos» fue el eslogan que acompañó el estreno de Alien, de Ridley Scott, en 1979. Siete años después, James Cameron retomó ese universo en Aliens y convirtió el terror de una criatura al acecho en una confrontación militar. Cuarenta años después del estreno de la secuela, el 24 BOGOSHORTS – Festival de Cortos de Bogotá / Bogotá Short Film Festival presenta un especial que lleva su mismo nombre ‘ALIENS: 40 años de contacto hostil’, con la proyección de cinco cortometrajes cuyos protagonistas descubren que entrar en territorio ajeno nunca sale como estaba previsto.
El especial hace parte de F3 presenta: Noche Frankenstein, el espacio que rinde homenaje a películas fundamentales del cine fantástico, de terror y de ciencia ficción a través de sus universos e influencias en el cortometraje. En esta edición, Aliens será la película homenajeada y este programa especial tendrá una única proyección nocturna y gratuita al aire libre, el 5 de diciembre a las 5:00 p.m., en el Teatro al Aire Libre La Media Torta, uno de los escenarios culturales emblemáticos de Bogotá. La función estará seguida de un concierto en vivo.
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Noche Frankenstein Vol. 9 presentación de 1280 almas
En Aliens, un grupo de marines llega a una colonia perdida convencido de que sus armas, su entrenamiento y su tecnología bastarán para controlar una amenaza desconocida. La operación pronto demuestra lo contrario. Cameron conservó el horror de la película original, pero lo llevó al terreno de la acción y amplió una pregunta que atraviesa toda la saga: ¿qué ocurre cuando una especie cree que puede dominar aquello que no comprende?
Los cinco cortometrajes del especial, de Alemania, Francia, Portugal, Nueva Zelanda y Colombia, retoman esa inquietud desde distintos escenarios: expediciones espaciales, enfrentamientos militares, inteligencias artificiales y organismos que invaden otros cuerpos. Cada uno encuentra su propia forma de abordar el contacto con lo desconocido, desde el horror hasta la comedia, poniendo en duda la seguridad de quienes creen tener el control.
En R’ha, del alemán Kaleb Lechowski, la primera sorpresa es que no hay humanos a quienes seguir. Un extraterrestre es capturado, interrogado y torturado por una máquina que busca información sobre su especie, en medio de una guerra entre seres orgánicos y sus propias creaciones. Lechowski realizó el cortometraje de animación 3D en siete meses, mientras estudiaba Diseño de Cine Digital en Berlín y desde su estreno en 2013, atrajo atención internacional. Más allá de su factura visual, la historia invierte una convención de la ciencia ficción: aquí, el extraterrestre no es la amenaza que acecha desde la oscuridad, sino quien intenta sobrevivir a sus captores.
Asteria, realizado por Lola Grand, Alexandre Arpentinier, Mathieu Blanchys, Tristan Lamarca, Thomas Lemaille y Jean-Charles Lusseau, lleva el contacto extraterrestre hacia la comedia. Dos astronautas llegan a un planeta aparentemente vacío y se disponen a plantar una bandera y reclamar el territorio. El problema es que no son los únicos que han tenido esa idea. Creado en 2016 como proyecto de formación en animación 3D en la escuela francesa ESMA, el cortometraje obtuvo el primer premio del jurado y el premio del público en la muestra de graduación de la institución. La épica de la conquista se transforma en una disputa absurda sobre propiedad, orgullo y la necesidad de ser siempre el primero en llegar.
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El tono cambia radicalmente en Dédalo, del portugués Jerónimo Rocha. En un futuro en el que la humanidad explota los recursos de otros mundos, una gigantesca nave industrial queda infestada por criaturas que atacan a la tripulación. Siena intenta sobrevivir entre corredores metálicos, sistemas averiados y una amenaza que parece avanzar desde todos los frentes. Rocha aprovechó el proyecto para recuperar técnicas tradicionales de efectos especiales: el equipo construyó partes de la nave y una criatura física, y rodó en una antigua central eléctrica de Portugal. La nave, diseñada para facilitar la exploración, termina convertida en una trampa.
Mis-Drop, del neozelandés Ferand Peek, se acerca a la dimensión militar de la película de Cameron. Trescientos años en el futuro, un investigador analiza el registro de una cápsula utilizada durante una invasión colonial. Las imágenes reconstruyen el primer descenso de un mercenario joven e inexperto, una operación que pronto se convierte en caos. Peek construyó el cortometraje como un plano casi continuo desde la cámara de la cápsula y recurrió al sonido y a los reflejos del casco para mostrar una guerra que permanece, en gran parte, fuera de campo. La respiración, los impactos y las órdenes transmiten el desconcierto de un soldado que descubre demasiado tarde que no está preparado para lo que le espera.
El último cortometraje traslada el contacto extraterrestre a un escenario colombiano, donde la ciencia ficción encuentra otras formas de abordar la conquista, el territorio y el encuentro con lo desconocido.
En HDLT – Hijo de la Tierra, del colectivo bogotano Artefactum Suba, una criatura llega con una misión definitiva: destruir a la humanidad apropiándose de sus recuerdos más tristes y felices. Pero aterriza en Suba, donde una extraña adicción termina complicando sus planes. Realizado en 2025 por un colectivo de 15 integrantes, el cortometraje combina ciencia ficción, humor y falso documental, y juega con la incertidumbre sobre la veracidad de los hechos que narra. La invasión extraterrestre se encuentra así con un territorio mucho menos predecible de lo esperado. Los cinco cortometrajes dialogan con una de las preguntas centrales de Aliens: qué sucede cuando alguien entra en territorio ajeno convencido de que tiene derecho a ocuparlo, explotarlo o someterlo. Cuarenta años después, el contacto hostil sigue siendo una forma de explorar no solo lo desconocido, sino también los límites y las contradicciones de quienes buscan dominarlo.




