Colombia acaba de dar un paso estratégico hacia uno de los desafíos más urgentes y sensibles para su desarrollo social: garantizar el acceso al agua potable y al saneamiento básico para millones de ciudadanos que aún viven sin estos servicios esenciales. En un momento en el que el cambio climático, el crecimiento poblacional y las brechas históricas en infraestructura presionan cada vez más al país, Andesco y la Cámara Colombiana de la Infraestructura decidieron unir esfuerzos en una apuesta de largo alcance que busca transformar la realidad hídrica nacional.
La firma del memorando de entendimiento que da vida a la Alianza Nacional por la Seguridad Hídrica no solo representa un acuerdo institucional entre dos gremios fundamentales para el país; también simboliza una respuesta concreta frente a cifras que evidencian profundas desigualdades sociales. Más de 5,2 millones de colombianos todavía no cuentan con acceso a acueducto, mientras que otros 5,46 millones carecen de alcantarillado, una problemática que golpea con mayor fuerza a las zonas rurales y a las comunidades más vulnerables del territorio nacional.

El panorama resulta aún más preocupante al conocer que apenas 236 municipios realizan tratamiento de aguas residuales, alcanzando una cobertura nacional inferior al 50 %. Esta realidad refleja décadas de rezago en infraestructura hídrica, limitaciones institucionales y dificultades de financiación que hoy obligan a acelerar decisiones y ejecutar proyectos sostenibles de gran impacto.
Desde la Cámara Colombiana de la Infraestructura, su presidenta ejecutiva, María Consuelo Araújo, destacó el alcance social y estratégico de esta iniciativa al afirmar: “Esta alianza representa un paso decisivo para cerrar las brechas históricas en materia de agua y saneamiento en Colombia. Desde la Cámara Colombiana de la Infraestructura creemos que solo mediante una articulación efectiva entre el sector público, el sector privado y las autoridades territoriales será posible acelerar las inversiones, modernizar la infraestructura hídrica y garantizar servicios más resilientes, sostenibles y equitativos para todos los colombianos”.
Por su parte, el presidente de Andesco, Camilo Sánchez Ortega, enfatizó que el país necesita actuar con visión y coordinación para evitar que los proyectos se estanquen y pierdan impacto en las regiones: “El país necesita una hoja de ruta clara para garantizar la seguridad hídrica y acelerar los proyectos que hoy requieren las regiones. Desde Andesco creemos que los empresarios somos aliados fundamentales del desarrollo social y ambiental de Colombia. Esta alianza permitirá avanzar en infraestructura estratégica, evitar que los proyectos se conviertan en elefantes blancos y consolidar soluciones efectivas para ampliar el acceso al agua potable y al saneamiento básico en todo el territorio nacional”.
La alianza también cuenta con el respaldo del sector empresarial y ambiental. Judith Buelvas, presidenta de la Junta Directiva de Andesco y directora país de Veolia, aseguró que el momento exige soluciones innovadoras y compromiso colectivo: “El sector del agua y saneamiento están enfrentando desafíos estructurales, con grandes retos para ampliar la cobertura en una realidad en la que la demanda está aumentando de forma rápida y constante. Desde Veolia, como empresa líder en este mercado, nos comprometimos para apoyar esta alianza estratégica del sector con un enfoque desde el que queremos sumar con proyectos para la seguridad ambiental de los territorios”.
Más allá del acuerdo gremial, la Alianza Nacional por la Seguridad Hídrica nace con objetivos claros: ampliar coberturas de acueducto y alcantarillado, fortalecer el tratamiento y reúso del agua, impulsar infraestructura resiliente frente al cambio climático y promover mecanismos de articulación entre el Estado, las regiones, el sector privado y la banca multilateral.

La iniciativa también busca incorporar nuevas tecnologías, inteligencia artificial y modelos modernos de contratación que permitan acelerar la ejecución de proyectos y evitar retrasos que históricamente han frenado el desarrollo de muchas regiones del país.
El reto no es menor. Según estimaciones del Departamento Nacional de Planeación, Colombia requerirá inversiones cercanas a los 126 billones de pesos para alcanzar las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6, relacionado con agua limpia y saneamiento. Esto implica modernizar redes, ampliar coberturas, construir plantas de tratamiento, fortalecer instituciones y garantizar que las comunidades rurales no continúen siendo las más afectadas por la falta de acceso a servicios básicos.
En medio de este panorama, la alianza entre Andesco y la Cámara Colombiana de la Infraestructura se proyecta como una plataforma de articulación nacional que pretende convertir la infraestructura hídrica en una prioridad dentro del próximo Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030.
Porque hablar de agua no es solamente hablar de tuberías, redes o inversiones. Es hablar de salud, calidad de vida, desarrollo regional, sostenibilidad y dignidad para millones de colombianos que aún esperan soluciones reales.




