Veeduría Distrital destaca avances y retos para mejorar la calidad del aire en Bogotá

La Veeduría Distrital presentó el informe ‘La Gobernanza del Aire y la Efectividad de las Políticas Públicas en el Distrito Capital’, un análisis sobre el estado de la calidad del aire en Bogotá y la respuesta institucional frente a uno de los principales retos ambientales y de salud pública en la ciudad.

El informe fue elaborado a partir de la revisión de normas, instrumentos de planeación, información técnica especializada y consultas a entidades distritales con competencias en la materia, con el propósito de evaluar la efectividad de las políticas públicas, identificar avances y reconocer oportunidades para fortalecer la gobernanza ambiental.

El estudio destaca que Bogotá cuenta actualmente con instrumentos de planificación y política que han fortalecido la gestión ambiental. Entre ellos se encuentran el Plan Distrital de Desarrollo 2024-2027 ‘Bogotá Camina Segura’, el Plan Aire 2030, la Política de Acción Climática de Bogotá y el Plan de Ordenamiento Territorial ‘Bogotá Reverdece 2022-2035’, que incorporan la calidad del aire como un eje estratégico para la sostenibilidad ambiental, la salud pública y el desarrollo urbano.

En ese contexto, el informe destaca que la Administración Distrital incorporó el Programa 28: “Calidad del aire y resiliencia climática” dentro de las metas 2237 y 2242, del Plan Distrital de Desarrollo 2024-2027, con el propósito de generar estrategias de promoción de la calidad del aire en puntos críticos de la ciudad, fortalecer el monitoreo y control ambiental, promover tecnologías limpias y contener el deterioro ambiental.

No obstante, el informe advierte que el material particulado (PM10 y PM2.5), continúa siendo el principal contaminante atmosférico en Bogotá. Este tipo de material lo componen partículas microscópicas suspendidas en el aire, clasificadas según su tamaño: PM10 (De hasta 10 micrómetros como polvo de construcción y demolición, tierra levantada por el viento o el tráfico, arena de vías sin pavimentar, entre otros) y, PM2.5 (De hasta 2,5 micrómetros como humo de vehículos diésel y de gasolina, emisiones industriales, humo de cigarrillo, entre otros).

Al respecto, mayores afectaciones se registran principalmente en el suroccidente, occidente y sur de la ciudad, especialmente en las zonas monitoreadas por las estaciones Carvajal-Sevillana, Móvil Fontibón, Kennedy y Tunal.

El informe señala que la contaminación atmosférica no se distribuye de manera homogénea en la ciudad, sino que se concentra en territorios con alta presencia de tráfico pesado, actividad industrial, vías sin pavimentar y condiciones de vulnerabilidad social. En este contexto, localidades como Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa presentan mayores niveles de exposición a contaminantes y menores capacidades de respuesta frente a sus impactos.

El documento también destaca la importancia de los sistemas de monitoreo ambiental con los que cuenta la ciudad. Bogotá dispone de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire, que opera con 19 estaciones fijas; el Índice Bogotano de Calidad del Aire y Riesgo en Salud (IBOCA), que informa a la ciudadanía sobre los niveles de contaminación en tiempo real; y del Sistema de Alertas Tempranas SATAB-Aire, que coordina la respuesta institucional frente a episodios críticos de contaminación. Asimismo, resalta la Red Colaborativa de Microsensores, conformada por 49 equipos instalados en colegios, jardines y centros comunitarios para fortalecer el monitoreo participativo.

Entre los avances identificados se encuentra la transformación progresiva del sistema de transporte público hacia tecnologías limpias. Con corte al 30 de abril de 2025, el 37 % de la flota del SITP y TransMilenio opera con tecnologías limpias o de bajas emisiones, de un total de 10.516 buses.

Asimismo, el informe reconoce experiencias innovadoras como la Zona Urbanas por un Mejor Aire (ZUMA) Bosa – Apogeo, enfocada en la gestión ambiental participativa en zonas de alta vulnerabilidad, que ha contribuido al mejoramiento en la calidad del aire a través de la coordinación intersectorial de entidades distritales como la Secretaría Distrital de Ambiente, la Secretaría Distrital de Salud, la Secretaría Distrital de Movilidad y las algunas Alcaldías Locales, ubicadas en puntos críticos de calidad del aire en la ciudad.

Para la Veedora Distrital, Adriana Herrera Beltrán, los resultados muestran que la ciudad ha avanzado en la consolidación de instrumentos de gestión ambiental y en la incorporación de tecnologías más limpias, pero también evidencian la necesidad de fortalecer aún más la coordinación institucional y los espacios de participación ciudadana.

“La calidad del aire es una responsabilidad compartida. Este informe evidencia avances importantes en materia de monitoreo, movilidad sostenible y planificación ambiental, pero también identifica desafíos que requieren una acción coordinada entre entidades, sectores productivos y ciudadanía”, señaló la Veedora Distrital.

La evaluación identificó algunos factores que limitan la implementación de las políticas públicas, entre ellos las dificultades en las asignaciones presupuestales y en los procesos contractuales para la adquisición y el mantenimiento de equipos de monitoreo, las dificultades en el control sobre las fuentes móviles contaminantes y la baja participación ciudadana en espacios especializados de seguimiento ambiental.

Como resultado del análisis, la Veeduría Distrital formuló recomendaciones orientadas a fortalecer la gobernanza del aire en Bogotá. Entre ellas se destacan el fortalecimiento de los protocolos de interoperabilidad de datos entre entidades distritales, la ampliación de los espacios de participación ciudadana con enfoque territorial, especialmente en las zonas con mayores niveles de exposición a contaminantes, y la incorporación de tecnologías emergentes como inteligencia artificial, drones y monitoreo satelital para optimizar la gestión ambiental.

Por último, la Veedora Distrital reiteró la necesidad de lograr “más articulación institucional, participación ciudadana y rendición de cuentas para avanzar hacia una mejor calidad del aire y garantizar el derecho de las personas a un ambiente sano”.

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