Durante el Mes de la Salud Visual, especialistas recuerdan que leer, trabajar, conducir, practicar deporte o reconocer rostros pueden convertirse en actividades más difíciles cuando los cambios visuales no son atendidos a tiempo.
Ver bien no se trata únicamente de tener una buena agudeza visual. También significa poder desenvolverse con seguridad y autonomía en actividades tan cotidianas como leer, trabajar frente a una pantalla, conducir, practicar deporte o reconocer a una persona a distancia. Sin embargo, cuando la visión cambia de manera progresiva, es frecuente que las personas se adapten poco a poco y terminen normalizando molestias o dificultades que deberían ser evaluadas.
En el marco del Mes de la Salud Visual, Clínicas LAFAM hace un llamado a no acostumbrarse a ver menos y a consultar ante cambios en la visión, molestias o dificultades para realizar actividades que antes podían hacerse con normalidad. Un control oftalmológico permite conocer el estado de la salud visual, identificar nuevas necesidades y determinar, junto con un especialista, cuál es la alternativa más adecuada para cada paciente.
No todas las personas necesitan la misma solución visual
La edad, el diagnóstico, las actividades diarias y las necesidades particulares hacen que el cuidado de la visión sea diferente para cada persona. Por eso, una evaluación oftalmológica es el punto de partida para determinar si el paciente requiere corrección óptica, lentes de contacto, seguimiento médico o, en determinados casos, un procedimiento quirúrgico.
En personas con miopía, hipermetropía o astigmatismo, por ejemplo, la cirugía LASIK puede ser evaluada como una alternativa para pacientes que buscan reducir su dependencia de anteojos o lentes de contacto y que cumplen con los criterios médicos para este procedimiento.
Con el paso de los años también pueden aparecer condiciones como las cataratas, asociadas principalmente al envejecimiento. Se producen cuando el cristalino pierde su transparencia y pueden generar visión borrosa, dificultad para ver con claridad o problemas para realizar actividades cotidianas. Cuando la catarata comienza a afectar significativamente la calidad de vida, el especialista puede considerar la cirugía como alternativa de tratamiento.
Otra condición que merece atención es el terigio, un crecimiento de tejido sobre la superficie del ojo que puede estar relacionado con una exposición prolongada al sol, el viento, el polvo y ambientes secos. No todos los casos requieren cirugía, pero una valoración permite determinar si es necesario realizar seguimiento o considerar un tratamiento cuando el crecimiento aumenta o comienza a afectar la visión.
“Cada paciente tiene una historia y una necesidad visual diferente. Por eso, el primer paso siempre es una evaluación oftalmológica que permita comprender qué está ocurriendo y, a partir de ahí, definir la alternativa más adecuada. No se trata de elegir una solución de manera general, sino de encontrar la que responda a las necesidades particulares de cada persona”, señala Nury Herrera, Optómetra de Clínicas LAFAM.
La visión también cambia con las etapas de la vida
Los cambios visuales pueden aparecer en diferentes momentos y no siempre se manifiestan de la misma manera. Mientras algunas personas consultan por una mayor dependencia de gafas o lentes de contacto, otras pueden notar dificultades para enfocar, visión borrosa o cambios que interfieren progresivamente con sus actividades.
Por esta razón, los controles oftalmológicos permiten no solo corregir problemas de visión, sino también hacer seguimiento al estado de los ojos y detectar condiciones que requieren atención médica.
Con más de 20 años de experiencia, Clínicas LAFAM cuenta con profesionales especializados, evaluaciones oftalmológicas y alternativas de tratamiento de acuerdo con las necesidades de cada paciente, además de acompañamiento médico antes, durante y después de los procedimientos quirúrgicos cuando estos son indicados.
Este Mes de la Salud Visual, la invitación es a no normalizar los cambios en la visión ni postergar una valoración. Cuidar la salud visual también significa preservar la autonomía y mantener la posibilidad de realizar con comodidad y seguridad las actividades que hacen parte de la vida cotidiana.
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