Hubo un momento en que la industria de refrigeración para transporte parecía moverse en piloto automático. Los procesos funcionaban, los resultados llegaban, pero la capacidad de adaptación empezaba a quedarse corta frente a un entorno más exigente.
Ese momento es el contexto en el que Alessandra Salles asume como vocera y líder en América Latina. No llega a sostener lo que ya existe, sino a empujar una evolución que combina experiencia con nuevas formas de pensar la operación.
Su trayectoria, con más de dos décadas en el sector, no se traduce en rigidez, sino en criterio. Sabe qué mantener y qué cuestionar. Esa mezcla es la que permite que el cambio no sea disruptivo por ruido, sino por dirección.
El enfoque empieza a sentirse en la manera en que se toman decisiones. Menos capas, más claridad. Menos procesos innecesarios, más foco en impacto. Es una lógica que recuerda al diseño estratégico: simplificar para escalar mejor.
Además, hay un énfasis claro en las personas. No como discurso, sino como práctica. Equipos que se desarrollan, que colaboran y que entienden el negocio más allá de su rol específico. Eso termina impactando directamente en la calidad de las soluciones.
El después es una organización más consciente de su potencial. Thermo King empieza a moverse con una energía distinta en la región, y la vocera se convierte en ese punto de articulación entre lo que la empresa es y lo que puede llegar a ser.





