Bogotá sigue dando pasos en pro de una mejor calidad del aire y la protección de la salud pública. En el marco de una alianza estratégica con Breathe Cities y la Universidad de La Salle, la Alcaldía de Carlos Fernando Galán promueve acciones orientadas al ascenso tecnológico de la maquinaria amarilla y a una construcción más sostenible en la ciudad.
De acuerdo con el Inventario de Emisiones de Bogotá 2023, tres fuentes explican más del 70 % de las emisiones de material particulado PM2.5 de la ciudad: el polvo resuspendido por el tránsito en vías, que aporta cerca del 40 % principalmente por las vías sin pavimentar; la combustión en fuentes móviles en carretera, con un aporte del 17 %, en la que destacan los camiones de carga; y la maquinaria amarilla, por el uso de diésel, que aporta el 10,4 %.
“Para la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, mejorar la calidad del aire no es una acción aislada ni una medida temporal. Es una estrategia de ciudad que estamos abordando de manera integral, actuando sobre las principales fuentes de contaminación en Bogotá. Y lo estamos haciendo con criterio técnico, información y evidencia. Trabajamos de la mano de expertos y con datos que nos permiten identificar dónde están los mayores retos y avanzar en soluciones efectivas, con impacto real en la salud y la calidad de vida de las personas”, afirmó Adriana Soto, secretaria Distrital de Ambiente.
En esa línea, la alianza con Breathe Cities y la Universidad de La Salle busca analizar y cuantificar el impacto de la maquinaria amarilla sobre la calidad del aire en Bogotá, así como promover procesos de modernización tecnológica que permitan reducir sus emisiones contaminantes.
“Bogotá ya demostró que transformar el transporte público hacia tecnologías limpias sí mejora la calidad del aire. Ahora el reto es avanzar en otros frentes que tienen un peso importante en las emisiones, y esto incluye la maquinaria amarilla de diésel que se usa para la construcción”, señaló Adriana Soto, secretaria Distrital de Ambiente.
“En el Instinto de Desarrollo Urbano estamos comprometidos con el cuidado del medioambiente en nuestras obras, por eso, estamos fortaleciendo las prácticas ambientales en nuestros proyectos a través del control al material particulado e incentivos para la incorporación progresiva de maquinaria amarilla con tecnologías más limpias, entre otros. Seguimos trabajando para transformar nuestra ciudad y mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía”, afirmó Orlando Molano, director del IDU.
“Junto a Breathe Cities estamos construyendo una hoja de ruta y una propuesta concreta para la ciudad, que reconozca las barreras y limitaciones y contribuya al mejoramiento de la calidad del aire, incluyendo un sector muy importante como el de la construcción”, dijo el profesor Jorge Pachón, líder de este proyecto desde la Universidad de La Salle.
“Las decisiones basadas en datos son fundamentales, primero, para entender cuál es la situación actual y, posteriormente, para definir hacia dónde queremos avanzar. Desde la iniciativa estamos sentando las bases para que la ciudad continúe fortaleciendo sus esfuerzos hacia una maquinaria más limpia”, agregó Jaime Rueda, líder de Bogotá para Breathe Cities.
Visita del Imperial College London a Bogotá
Este mes, la ciudad conoció de primera mano experiencias de Londres y otras ciudades globales en el camino hacia una maquinaria de cero y bajas emisiones, mediante el acompañamiento de referentes internacionales del Imperial College London y de aliados académicos como la Universidad de La Salle, que compartieron con Bogotá retos y oportunidades para llevar a cabo esa transición.
“En las presentaciones escuchamos que Bogotá ha implementado políticas para contar, desde 2024, con maquinaria de etapa 3B. Cada organización tiene un papel que desempeñar: los responsables de política pública, las instituciones académicas y la industria. La colaboración es la mejor manera de avanzar. Si cada uno trabaja de forma aislada, el progreso será menor y no se alcanzarán los mismos objetivos que con un enfoque colaborativo”, dijo Carl Desouza, Ph. D., investigador asociado del Centre for Low Emission Construction del Imperial College London.
Por su parte, la Secretaría Distrital de Ambiente presentó las líneas de acción del Plan Aire 2030, conformado por cinco estrategias y distintos proyectos que suman más de 160 actividades orientadas a reducir, en el mediano y largo plazo, las emisiones contaminantes en la ciudad. El plan establece como uno de sus objetivos la actualización tecnológica de la maquinaria de construcción, reconociendo su papel clave en la mejora de la calidad del aire.
Así mismo, durante el encuentro se recogieron recomendaciones sobre la importancia de construir un censo actualizado de la maquinaria amarilla y avanzar en una política pública clara para la industria de la construcción, de la mano de la academia, la investigación, las autoridades locales y el sector privado, con el fin de mejorar la calidad del aire y proteger la salud pública de la ciudadanía.




