La nueva norma internacional reconoce derechos laborales para millones de repartidores, conductores y trabajadores de aplicaciones digitales, y pone límites al poder de los algoritmos.
Colombia celebra este hito alcanzado por consenso en Ginebra y reafirma su liderazgo regional en la defensa del trabajo decente en la economía del siglo XXI.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobó este viernes, por consenso y en medio de una aclamación unánime de la plenaria de la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, el primer convenio internacional sobre trabajo decente en plataformas digitales, una decisión histórica que transforma el derecho laboral internacional y representa una victoria para millones de trabajadores que durante años exigieron reglas claras y protección efectiva de sus derechos.
El nuevo instrumento internacional establece que las relaciones entre las plataformas digitales y quienes prestan sus servicios a través de ellas deben garantizar los principios del trabajo decente: ingresos suficientes, acceso a la seguridad social, libertad sindical, negociación colectiva y diálogo social.
La aprobación del convenio constituye un paso histórico para el derecho laboral internacional al reconocer y hacer visibles a trabajadores que durante años permanecieron ocultos detrás de aplicaciones, contratos ambiguos, tecnologías y sistemas algorítmicos.
Asimismo, la norma dispone que la verdadera naturaleza de la relación laboral deberá determinarse a partir de los hechos y condiciones reales en que se desarrolla el trabajo, y no únicamente por las etiquetas contractuales utilizadas por las plataformas. Esto permitirá combatir la clasificación incorrecta de trabajadores y cuestionar figuras utilizadas para desconocer derechos laborales, como «contratista independiente», «socio» o «proveedor de servicios».
Uno de los avances más innovadores del convenio es la regulación de la gestión algorítmica del trabajo. El texto reconoce que los algoritmos son hoy una característica central del trabajo moderno y establece mecanismos para exigir transparencia, equidad y responsabilidad en la toma de decisiones automatizadas.
Las disposiciones aprobadas permitirán que los trabajadores conozcan cómo se asignan las tareas, de qué manera se calculan los pagos, cómo operan los
sistemas de calificación, cuáles son las razones de las deducciones y por qué se producen suspensiones o desactivaciones de cuentas. Además, garantiza intervención humana en las decisiones que afecten significativamente a los trabajadores, abriendo espacios para la revisión, la apelación y la reparación.
Este resultado es fruto de un proceso iniciado en 2025 durante la 113.ª Conferencia Internacional del Trabajo, cuando gobiernos, empleadores y trabajadores acordaron que la discusión sobre la economía de plataformas debía culminar con la adopción de un convenio complementado con una recomendación, y no limitarse únicamente a una recomendación sin carácter vinculante.
Hace apenas un año, esa decisión marcó el inicio de una negociación compleja que hoy concluye con un acuerdo histórico para el mundo del trabajo y una nueva hoja de ruta para garantizar derechos en la era digital.
Desde Ginebra, la delegación colombiana acompañó activamente este debate internacional. El embajador de Colombia ante las Naciones Unidas en esa ciudad, Gustavo Gallón, jurista y reconocido defensor de derechos humanos, respaldó los esfuerzos multilaterales orientados a que el desarrollo tecnológico avanzara de la mano con la protección de la dignidad humana.
La aprobación del convenio coincide con el liderazgo que Colombia ha venido ejerciendo en escenarios regionales para promover una agenda centrada en el trabajo decente, la justicia social y la protección efectiva de los derechos laborales, como quedó evidenciado recientemente en las conferencias ministeriales impulsadas por el país para fortalecer la cooperación laboral en América Latina y el Caribe.
Para el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, este es uno de los hechos más trascendentales para el movimiento laboral contemporáneo: «La revolución tecnológica no puede construirse sobre la precariedad ni sobre trabajadores invisibles detrás de una pantalla. Este convenio de la OIT le recuerda al mundo que la innovación debe estar al servicio de la dignidad humana. Hoy ganan millones de trabajadores que durante años fueron tratados como datos y algoritmos. Gana la democracia laboral, gana el diálogo social y avanza la justicia social en la economía digital».
El jefe de la cartera laboral aseguró que el desafío inmediato será traducir este logro internacional en herramientas concretas para la protección de los trabajadores: «Ahora debemos traer este convenio a casa. Explicarlo, convertirlo en pedagogía, fortalecer la organización de los trabajadores y promover las reformas necesarias para hacerlo realidad. Ningún algoritmo puede estar por encima de los derechos humanos ni del trabajo decente. El futuro del trabajo será con derechos o no será».
El Ministerio del Trabajo destacó que, aunque el texto aprobado no recoge todas las aspiraciones planteadas por las organizaciones de trabajadores, sí constituye una base sólida para impulsar reformas nacionales, reclamaciones frente a clasificaciones indebidas, procesos de negociación colectiva, acciones de inspección laboral y estrategias de educación sobre derechos en la economía digital.
Con esta decisión histórica, la comunidad internacional reafirma que el trabajo en plataformas digitales no es una zona libre de derechos y que los principios fundamentales del trabajo también deben proteger a quienes hoy construyen, desde la tecnología, una nueva realidad productiva para el mundo.




