En una industria donde las historias suelen brillar frente a las cámaras, pocas veces se detiene el foco sobre quienes las imaginan, las construyen y les dan vida desde la dirección. Precisamente ese fue el espíritu que marcó la segunda edición de los Premios DASC, un encuentro que volvió a reunir a la comunidad de directores y directoras audiovisuales de Colombia para celebrar el talento, la trayectoria y el impacto de quienes han escrito, con imágenes, parte de la memoria cultural del país.
Más que una ceremonia de entrega de galardones, el evento se convirtió en un espacio de reconocimiento colectivo para una profesión que durante décadas ha impulsado la televisión, el cine y las plataformas digitales colombianas. Cada premio representó el respaldo a una labor creativa que, muchas veces, ocurre detrás de cámaras, pero que termina conectando con millones de espectadores.
Uno de los momentos más destacados fue el reconocimiento a las producciones con mayor audiencia en los principales canales de televisión y plataformas de streaming. Entre los directores y directoras más vistos del último año sobresalieron Juan Carlos Vázquez, Mónica Cifuentes, Rodrigo Triana y Alejandro Castaño, por la serie Nuevo Rico, Nuevo Pobre; Jorge Durán, por Los Niños Perdidos; el maestro Mario Ribero, gracias a la permanente vigencia de Yo Soy Betty, la Fea; Luis Alberto «Peto» Restrepo, por La Pasión de Gabriel; Maritza Blanco, con La Pesca del Atún Blanco; Jorge Alí Triana, quien recibió reconocimientos por Crónicas de una Generación Trágica y No Morirás, Armero; Un Día Después; Germán Pérez y Jonathan Marulanda, por José María Melo, el Último General del Libertador; Jhonny Hendryx Hinestroza, con Candelaria; John Richard Sánchez, por Geniales Niños y Niñas en Acción; Henry Rincón, con La Ciudad de las Fieras; Sergio Mejía, por Amarillo y Violeta; Julio César Romero, con ¿Quién Mató a Dylan?; Juan Fernando López, por La Casa de la Vida; Julián Gómez Reyes, quien obtuvo dos reconocimientos con 10 Años para Cambiar el Mundo y ¡Palto! El Elegido; Jorge Navas, por Escénica y Balada para Niños Muertos; Carlos Forero, con Ana María; Iván Luna, por Melena; Teresa Saldarriaga y Carlos Forero, con Simona Amaya; Laura Mora, Carlos Moreno y Jorge Valencia, por el éxito permanente de Escobar, El Patrón del Mal en Netflix; y Mauricio Cruz Fortunato, por La Pena Máxima 2.
La jornada también tuvo un profundo componente emocional al rendir homenaje a tres figuras que han dejado una huella imborrable en el audiovisual nacional: Gloria Triana, Jorge Hilario Pinto y Carlos Duplat. Sus carreras, construidas a través de décadas de trabajo, creatividad y compromiso con la cultura, fueron exaltadas como ejemplo para las nuevas generaciones de realizadores.
Otro de los anuncios que despertó mayor expectativa fue el lanzamiento de la Beca Mario Mitrotti, una iniciativa concebida para impulsar la formación, el desarrollo creativo y el crecimiento profesional de directores audiovisuales en distintas etapas de su carrera. La beca busca mantener vivo el legado del reconocido realizador, apostándole al talento emergente y al fortalecimiento del cine y la televisión colombiana.
La segunda edición de los Premios DASC también reafirmó el papel de la entidad como una de las organizaciones más importantes del país en la defensa de los derechos de autor de los directores audiovisuales. En un momento en el que las plataformas digitales y las nuevas formas de consumo transforman la industria, la gestión colectiva se convierte en una herramienta esencial para garantizar el reconocimiento y la remuneración de quienes hacen posible las historias que llegan a las pantallas.
Con estos premios, los homenajes a las grandes trayectorias y el nacimiento de la Beca Mario Mitrotti, DASC demuestra que reconocer el pasado también significa construir el futuro. Porque detrás de cada producción exitosa existe un director o directora cuya visión transforma una idea en una obra capaz de emocionar, inspirar y permanecer en la memoria de millones de espectadores.




