Colombia perdió su autosuficiencia de gas natural y la dependencia de las importaciones ya representa una parte significativa del abastecimiento nacional. Así lo advirtió Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, quien señaló que, a agosto de 2026, el país requería importar el 34 % del gas necesario para atender la demanda.
La situación podría profundizarse durante los próximos meses. De acuerdo con la advertencia del sector, al cierre de 2026 la participación del gas importado podría alcanzar el 40 %, una situación que refleja un cambio estructural en el mercado energético colombiano.
Rojas aseguró que el déficit de gas dejó de ser una advertencia y se convirtió en una realidad que ya tiene efectos sobre la economía y, particularmente, sobre la actividad industrial.
“Hoy tenemos un déficit estructural de gas, entonces, no hay gas necesario, no hay moléculas suficientes. Necesitamos, y ya estamos restringiendo”, afirmó el presidente de Promigas.
El impacto, según explicó, ya puede observarse en el comportamiento de la demanda industrial. “El dato quizás más fehaciente es lo que hemos tenido nosotros en pérdida de demanda industrial. Cuando usted dice si hay gas necesario, no, durante el último año perdimos el 7 % entre enero y agosto de la demanda industrial en Colombia”, señaló.
El panorama plantea un desafío para el país en materia de seguridad energética, especialmente ante la necesidad de garantizar el suministro de gas para los hogares, la industria y otros sectores de la economía.
La creciente participación de gas importado también abre el debate sobre las condiciones necesarias para garantizar el abastecimiento en el mediano y largo plazo, mientras Colombia enfrenta una menor disponibilidad de producción nacional frente a las necesidades de consumo.



