El Paro Nacional Arrocero en Colombia continúa firme. Así lo reafirmó el Comité Nacional del Paro Arrocero, que sostiene su movilización hasta tanto el Gobierno Nacional no instale una mesa de negociación seria, respetuosa y con capacidad de decisión real. Pese a la disposición al diálogo evidenciada en 28 reuniones previas, los hechos recientes, según los productores, demuestran una actitud de negligencia e improvisación por parte del Gobierno frente a la grave crisis del sector.
En la más reciente reunión convocada en el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, delegaciones arroceras de diez departamentos —incluyendo representantes de La Mojana— acudieron al llamado con la expectativa de sentarse directamente con la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, quien había sido anunciada como parte central del encuentro. Sin embargo, la ministra condicionó su presencia al levantamiento del paro, lo que fue recibido como una afrenta al derecho a la protesta y una falta de respeto a las cientos de familias movilizadas.
Ante este nuevo desplante institucional, el Comité Nacional del Paro Arrocero se retiró de la mesa y responsabilizó al Gobierno Nacional, a la ministra Carvajalino y al Estado colombiano por las consecuencias de una crisis que hoy pone en riesgo:
- Más de 400.000 empleos rurales
- La viabilidad de miles de pequeños y medianos productores
- La estabilidad social en múltiples regiones arroceras del país
La realidad del sector es alarmante:
- Las pérdidas por hectárea se ubican entre $1.500.000 y $2.200.000
- El precio de la carga de arroz (125 kg) cayó de $235.000 a $170.000
- Solo en el primer semestre de 2025, las pérdidas alcanzan $297 mil millones, y para el segundo semestre se proyectan en $772 mil millones
Los productores consideran que las medidas anunciadas por el Gobierno son insuficientes y tardías. La resolución para fijar precios demoraría al menos un mes en entrar en vigencia y no define criterios técnicos fundamentales como humedad e impurezas, lo que deja a los campesinos en manos del sector molinero. Además, las condiciones de pago empeoran: se reduce el anticipo del 25% al 15% y se prolonga el pago final a 45 o 50 días, lo que ahoga financieramente a los agricultores.
Frente a este panorama, los arroceros le preguntan al Gobierno Nacional:
- ¿Qué ha hecho por la competitividad del campo colombiano?
- ¿Qué alternativas ofrece a las familias que dependen del cultivo de arroz?
- ¿Cuál es su estrategia frente a la inminente pérdida de empleos y la quiebra del sector arrocero?
Propuesta concreta para el diálogo
En una carta abierta dirigida a la ministra Martha Carvajalino, el Comité Nacional del Paro Arrocero propone la instalación inmediata de una mesa de negociación nacional, con participación presencial de la ministra de Agricultura, la ministra de Comercio, y un viceministro del Ministerio de Hacienda. Como muestra de buena fe, los productores se comprometen a flexibilizar progresivamente las horas de cierre de los corredores viales, sin abandonar su legítima lucha.
Esta propuesta busca, por un lado, iniciar el proceso de negociación sin más dilaciones, y por otro, mitigar el impacto sobre la movilidad nacional con sentido de responsabilidad hacia toda la ciudadanía.
Aclaración categórica
En la misma carta, los arroceros rechazan rotundamente las versiones que vinculan al movimiento con el fallecimiento ocurrido en la localidad de Gualanday. Según investigaciones, se trató de un infarto fulminante sin relación con las protestas pacíficas.
El mensaje es claro: voluntad de diálogo sí existe, pero no a costa de ceder derechos fundamentales. El país necesita respuestas concretas, y el arroz, alimento base en millones de hogares colombianos, no puede seguir siendo ignorado. Los productores reiteran su disposición inmediata a trasladarse a Bogotá para iniciar la negociación, siempre que el Gobierno demuestre con hechos su voluntad política real.
El paro sigue. Y el campo colombiano exige ser escuchado.




