En un contexto donde la industria textil genera entre el 8% y el 10% de las emisiones globales (Naciones Unidas) y en Colombia se desechan más de 178.000 toneladas de textiles al año, Cíclico —marca colombiana de moda sostenible que combina materiales de menor impacto, producción local y procesos responsables para reducir la huella ambiental de la industria— entra a un grupo que representa menos del 0,01% del tejido empresarial en Colombia y fortalece su impacto con conservación de bosques.
Cíclico anunció su certificación como Empresa B™ —otorgada por B Lab y considerada uno de los estándares más exigentes en sostenibilidad empresarial—, que evalúa más de 200 indicadores de impacto social, ambiental y de gobernanza. En Colombia, donde existen más de 1,7 millones de empresas formales, solo cerca de 120 cuentan con esta certificación.
Uno de los pilares clave para alcanzar este reconocimiento ha sido su compromiso con la conservación de ecosistemas estratégicos, a través de su alianza con la Reserva El Zoque, en Guasca. Este proyecto —enfocado en la protección de páramos y bosques altoandinos fundamentales para la regulación hídrica de Bogotá y la región— se sostiene con aportes mensuales de la marca y con el desarrollo de productos específicos de edición limitada que se renuevan trimestralmente.
En estas colecciones, el 40% de las ventas de cada producto se destina directamente a la manutención y conservación de este territorio, garantizando una contribución constante y trazable al proyecto.
“Hoy las empresas no solo están llamadas a crecer, sino a hacerse responsables de la huella que dejan. La certificación Empresa B™ confirma que es posible construir un negocio donde cada decisión —desde cómo producimos hasta con quién trabajamos y qué impacto dejamos— responda a una lógica más consciente y de largo plazo. Al final, una empresa también se mide por lo que transforma”, afirma Santiago Fajardo, cofundador de Cíclico.
Este reconocimiento también valida un modelo de triple impacto que integra sostenibilidad ambiental, desarrollo local y crecimiento responsable. Históricamente, Cíclico ha incorporado materiales de menor impacto —como algodón recuperado, PET reciclado— y ha explorado materiales innovadores como tinturas naturales, fibras desarrolladas a partir de borra de café y textiles compostables, combinándolos con materiales tradicionales seleccionados bajo criterios de calidad, durabilidad y sostenibilidad. Además, trabaja con fábricas aliadas que implementan procesos responsables, como el ahorro y reprocesamiento de agua y energía
En paralelo, más del 80% de sus pagos se destinan a proveedores locales, fortaleciendo una cadena de valor con impacto directo en comunidades y talleres aliados.
La compañía también responde a un reto estructural del país: en Colombia se generan cerca de 178.000 toneladas de residuos textiles al año, pero solo el 2,2% se gestiona adecuadamente. En este contexto, y en línea con iniciativas como RenovaModa —programa liderado por la ANDI que promueve la economía circular en la industria textil mediante el reuso, reciclaje y remanufactura de prendas—, Cíclico ha recuperado cerca de 10 toneladas de ropa en 2025, logrando que el 96% tenga una segunda vida a través de reuso, donación o reciclaje, mediante puntos de recolección en sus tiendas.
“Hoy las empresas tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de repensar cómo crean valor. Para nosotros, sostenibilidad significa diseñar modelos que no solo reduzcan impactos, sino que generen valor a largo plazo para proveedores, comunidades y el entorno. Cerrar el ciclo también es una forma de construir empresa”, señala Eduardo Kling, cofundador de Cíclico.
Con este modelo, Cíclico se posiciona como un actor relevante dentro de una nueva generación de empresas en Colombia que están demostrando que el crecimiento económico y el impacto positivo pueden avanzar de la mano.




