La inteligencia artificial está transformando el mapa de infraestructura tecnológica en Latinoamérica. De acuerdo con la International Computer Room Experts Association (por sus siglas en inglés ICREA), el crecimiento acelerado de aplicaciones basadas en IA, sumado a la expansión del cloud, los servicios financieros digitales, el comercio electrónico y la digitalización de servicios críticos, está impulsando una nueva etapa de desarrollo para los data centers en la región.
La demanda ahora apunta a desarrollar data centers con mayor capacidad, eficiencia energética y estándares de continuidad operativa.
Aunque el fenómeno ya puede describirse como un boom de infraestructura digital, Carolina Cortés, CEO de ICREA, advierte que el crecimiento dependerá de factores clave como la disponibilidad energética, la conectividad, el talento técnico especializado, la planeación de infraestructura y el fortalecimiento regulatorio en los países de la región.
Latinoamérica ya comienza a reflejar esta aceleración. Según cifras de JLL, el inventario de colocation en la región creció 20% en el último año, mientras la vacancia promedio se mantuvo en 9%. Además, el pipeline de proyectos colocation e hyperscale ya cuenta con un 42% de capacidad precomprometida.
El avance de la inteligencia artificial también está redefiniendo la escala de infraestructura requerida. ABI Research proyecta que Latinoamérica alcanzará 443 MW de capacidad activa dedicada a IA en 2026 y podría llegar hasta 1.6 GW hacia 2031, consolidando a la región como un mercado estratégico para este tipo de cargas tecnológicas.
“Hoy industrias como banca, telecomunicaciones, retail, salud, minería, energía y gobierno digital necesitan procesar, almacenar y proteger datos en tiempo real, lo que está elevando significativamente los requerimientos de infraestructura”, señaló Cortés.
Entre los principales impulsores de esta demanda se encuentran los hyperscalers y servicios cloud, la inteligencia artificial y machine learning, las fintech y pagos digitales, así como el despliegue de redes 5G y proyectos de soberanía de datos promovidos por gobiernos y sectores estratégicos.
Actualmente, Brasil, México, Chile y Colombia concentran gran parte de la demanda regional. São Paulo continúa liderando como el principal hub de data centers de Latinoamérica.
Sin embargo, el crecimiento también deja en evidencia varios desafíos para la región. Entre las principales brechas identificadas por la industria están la disponibilidad de capacidad eléctrica, los tiempos de conexión energética, la escasez de talento especializado y la necesidad de elevar estándares técnicos en operación, mantenimiento, sostenibilidad y ciberseguridad.
“Latinoamérica necesita pasar de una visión reactiva a una estrategia integral de infraestructura digital que permita crecer con resiliencia y competitividad. En este contexto, es prioritario fortalecer la infraestructura eléctrica regional mediante inversiones en generación, transmisión, subestaciones y redundancia energética”, concluyó la experta.
ICREA también advierte sobre la necesidad de desarrollar data centers preparados para alta densidad, con sistemas avanzados de climatización, eficiencia energética y modelos de crecimiento modular. Además, destaca que la confiabilidad de estas infraestructuras no depende únicamente de su diseño, sino también de procesos rigurosos de mantenimiento, operación continua y certificaciones técnicas independientes.
De cara a los próximos cinco años, la industria prevé un crecimiento sostenido de data centers especializados para IA, una mayor adopción de refrigeración líquida y la expansión de hubs secundarios fuera de las grandes capitales. A esto se suma una presión creciente por modelos más sostenibles en consumo energético y uso responsable del agua.
El interés de inversionistas internacionales continúa concentrándose en mercados como Brasil, México, Chile y Colombia, en medio de una creciente demanda por infraestructura asociada a inteligencia artificial, cloud y transformación digital.
Para ICREA, Latinoamérica enfrenta una oportunidad histórica para consolidarse como protagonista de la infraestructura digital global. No obstante, el crecimiento deberá ir acompañado de estándares internacionales, sostenibilidad y visión de largo plazo para responder a las exigencias de la nueva era tecnológica.




