La Guajira ocupa un lugar estratégico en el futuro energético de Colombia. Sus vientos y su potencial para la generación de energía solar y eólica han convertido al departamento en uno de los territorios llamados a participar de manera decisiva en la transición hacia fuentes renovables. Sin embargo, mientras se proyectan nuevos desarrollos energéticos, muchas comunidades Wayuu todavía enfrentan dificultades para acceder a servicios básicos como electricidad, agua potable, salud y educación.
Esa contradicción es el punto de partida de ‘Los conflictos del viento’, una investigación realizada por Fuerza de Mujeres Wayuu y Oxfam Colombia que pone en el centro del debate las condiciones en las que se está desarrollando la transición energética en el territorio.
Presentada en Riohacha, la investigación está conformada por dos volúmenes. El primero analiza los proyectos minero-energéticos de La Guajira en el marco de la transición energética justa, incluyendo iniciativas de energía eólica y solar, así como proyectos de minería e hidrocarburos. También revisa la participación de empresas nacionales y extranjeras, sus fuentes de financiación y la relación de estos proyectos con resguardos y comunidades Wayuu.
El segundo documento se concentra en la experiencia de las propias comunidades. Allí se recogen sus percepciones frente a la presencia de empresas y las consecuencias sociales, culturales, ambientales, económicas y organizativas que han identificado. La investigación también aborda los impactos diferenciados que recaen sobre mujeres, niñas, niños y jóvenes.
Más allá del cambio de una fuente de energía por otra, el estudio plantea una discusión sobre la manera en que se toman las decisiones en los territorios. Para sus autores, hablar de energías renovables no es suficiente para garantizar una transición justa si se mantienen relaciones de poder desiguales, prácticas extractivistas o procesos de participación que no permitan a las comunidades incidir realmente sobre aquello que ocurre en sus territorios.
Jenny Gallego, responsable del programa influyente de Oxfam Colombia, resume esta preocupación al señalar que “una transición energética justa no puede construirse a costa de los derechos, la autonomía y la cultura de los pueblos que habitan los territorios”. Desde esta perspectiva, el cambio de la matriz energética también debería representar una oportunidad para transformar las formas de participación y asegurar beneficios colectivos y sostenibles para las comunidades Wayuu.
El territorio más allá de los proyectos
Uno de los aspectos centrales de la investigación es la diferencia entre la manera en que el territorio puede ser entendido desde los proyectos energéticos y la relación que el pueblo Wayuu mantiene con él.
Para las comunidades, La Guajira no es simplemente un espacio disponible para instalar infraestructura. La tierra, el viento, el mar, los caminos, los sitios sagrados y las zonas de pastoreo hacen parte de un sistema vivo relacionado con la memoria, la espiritualidad y la identidad.
Desde esa mirada, Jouktai, el viento, tiene un significado que trasciende su capacidad para generar electricidad, mientras Mma, la Madre Tierra, representa mucho más que un terreno sobre el cual desarrollar un proyecto.
Deris Paz, lideresa de Fuerza de Mujeres Wayuu, lo expresa desde el pensamiento de su pueblo: “Para el pueblo Wayuu, Jouktai no es una mercancía ni Mma un terreno vacío”. Su planteamiento apunta a que cualquier idea de progreso debe partir del respeto por esa relación con el territorio y por la dignidad de quienes lo habitan.
La investigación plantea, además, una pregunta de fondo para Colombia: ¿puede considerarse justa una transición energética si los territorios que producen la nueva energía continúan enfrentando las mismas brechas históricas?
Para Fuerza de Mujeres Wayuu y Oxfam Colombia, la respuesta pasa por garantizar una participación efectiva de las comunidades, respetar su autonomía y sus gobiernos propios, entregar información transparente y asegurar que los beneficios derivados de los proyectos sean colectivos, sostenibles y concertados.
Entre las recomendaciones presentadas aparecen la necesidad de garantizar información pública y accesible, desarrollar procesos de consulta previa legítimos y culturalmente adecuados, respetar el consentimiento libre, previo e informado, proteger los sitios sagrados y crear mecanismos independientes de seguimiento, queja y reparación.
El lanzamiento de ‘Los conflictos del viento’ reunió en Riohacha a autoridades tradicionales, sabedores, lideresas, jóvenes y representantes de distintas comunidades Wayuu. Más que la presentación de una investigación, el encuentro abrió un espacio para poner sobre la mesa las voces de quienes viven directamente los cambios que atraviesan La Guajira.
El desafío de la transición energética, según los documentos presentados, no consiste únicamente en producir energía limpia. También implica preguntarse cómo se produce, quién participa en las decisiones y quién recibe sus beneficios. En La Guajira, donde el viento se ha convertido en uno de los grandes activos energéticos de Colombia, esas preguntas adquieren una dimensión territorial, cultural y social que difícilmente puede quedar por fuera de la conversación sobre el futuro energético del país.




