*La infancia es una etapa óptima para aprender una segunda lengua debido al potencial que se presenta en los procesos cognoscitivos.
*Existen actividades inmersivas que permiten desarrollar una motivación hacia el aprendizaje de un idioma de manera natural.
*Tanto la presencialidad y virtualidad pueden facilitar procesos de aprendizaje.
Los primeros años de vida son un momento sumamente importante en el desarrollo del ser humano, ya que existe la posibilidad de generar aprendizajes más fácilmente, debido a procesos neuronales potentes.
En la infancia se encuentra el potencial para consolidar no solo una lengua materna, sino una segunda lengua a partir de la estimulación adecuada que se le facilite al niño. “En los primeros años los niños van aprendiendo a comunicarse de manera natural desde su lengua materna gracias a los estímulos del contexto, por lo que dependiendo de dichos estímulos se puede llegar a desarrollar habilidades comunicativas o a su vez perderlas”, comenta Claudia Cristancho, docente de la licenciatura en educación infantil de la Universidad El bosque.
Existen 5 recomendaciones para facilitar el aprendizaje de inglés en niños:
1. Discriminación auditiva: Los seres humanos tenemos una habilidad para diferenciar ciertos sonidos de otros. Esto debe partir desde sonidos del contexto como los de la naturaleza, instrumentos musicales, sonidos de animales, medios de transporte, entre otros. Esta es una de las bases para “sensibilizar” el oído ante sonidos nuevos que más adelante el niño irá apropiando en aquella segunda lengua.
2. Actividades rectoras: Estas son avaladas por el Ministerio de Educación. Son estrategias de aprendizaje relacionadas al juego, el arte, la literatura y la exploración del medio. A partir de ellas, se estimula el proceso de formación integral y a su vez son canal para motivar, conectar y comprender las formas de socialización, comunicación y expresión de los niños y niñas. Esto hace reflexionar sobre nuevas y mejores formas para aprender una segunda lengua, más allá de libros y guías.
3. Procesos fonéticos: Es clave trabajar desde varias metodologías que acerquen a los niños a la adquisición de vocabulario, desde su escritura, escucha y lectura y producción oral. Dentro de los temas a trabajar iniciales tenemos “short vowels” (sonidos cortos), “long vowels” (sonidos largos), entre otros.
4. Lenguaje kinestésico o corporal: Loris Malaguzzi educador italiano, planteaba que los niños tienen muchos modos de comunicarse e interactuar con el mundo. De allí que las actividades que se planteen para la exploración de esta segunda lengua sean relacionadas con el movimiento y la expresión del cuerpo. Un ejemplo claro de las estrategias en relación al cuerpo y la segunda lengua es el conocido “Total Physical Response”: TPR; esta se usa para comprender una instrucción o enunciado sin necesidad de traducción gracias al apoyo del movimiento que se conecta con la idea que se desea transmitir.
5. Bilingüismo natural: Una de las claves del éxito de los llamados colegios bilingües, consiste en generar un ambiente de esa segunda lengua. Es por esto que la estimulación debe ser constante sin llegar a saturar y desmotivar al niño. Pero es necesario que no solo esté familiarizado con esta lengua por un par de horas, sino que pueda vivir una experiencia cercana a una inmersión desde los distintos contextos en los que se encuentra como la escuela y la familia. Letreros en inglés, expresiones diarias y la exploración de hobbies como ver películas o leer libros, son algunos ejemplos de esto.
Es importante generar ese espacio de inmersión en casa y en la escuela, pero también acompañarse de un profesional que guíe el proceso sistemático, que se sugiere inicie con fonética.



