Mientras la inteligencia artificial redefine el concepto de identidad y los ciberataques se multiplican en formas cada vez más sofisticadas, iProov se ha mantenido como un referente global en autenticación biométrica segura. Detrás de esta innovación se encuentra el Dr. Andrew Newell, Chief Science Officer de la compañía, un científico que, más que códigos y algoritmos, piensa primero en las personas.
Durante el evento “Coffee with the Chief Science Officer”, enfocado en la comunidad LATAM, Newell compartió las claves que han hecho de iProov una empresa confiable en un entorno cada vez más desafiante.
“Creemos que la tecnología diseñada para mejorar la vida de las personas debe funcionar para todos”, aseguró. Esa filosofía llevó a su equipo a construir una experiencia de usuario tan simple que parece casi invisible. Pero como suele ocurrir con las mejores tecnologías, lo complejo está en lo que no se ve.
Una experiencia simple, un back-end poderoso
Lo primero que llama la atención de iProov es su enfoque minimalista. La experiencia del usuario es directa y sin complicaciones, incluso para personas mayores o con poca familiaridad tecnológica. Sin embargo, detrás de ese diseño accesible, hay una arquitectura compleja que evoluciona constantemente.
“La parte visible no ha cambiado mucho, pero los algoritmos detrás han avanzado rápidamente. Lo que el usuario ve es solo la punta del iceberg”, explicó Newell. En particular, se refirió a Dynamic Liveness, una tecnología que utiliza una secuencia de luces para captar señales biométricas únicas e imposibles de replicar.
Cada parpadeo de luz, cada milisegundo de interacción, alimenta modelos que han sido entrenados para detectar las amenazas más recientes del ciberespacio.
iSOC: ver para defender
Uno de los mayores aportes de iProov a la industria fue la creación del primer Centro de Operaciones de Seguridad Biométrica (iSOC). Un sistema de monitoreo en tiempo real que detecta y analiza amenazas antes de que se conviertan en vulneraciones reales.
“Esto es una carrera armamentista”, afirmó Newell. “Por cada defensa, aparece un nuevo ataque. Nuestra estrategia ha sido clara: ver primero las amenazas y responder más rápido que el adversario”.
Esta visión proactiva ha sido esencial ante el auge de los deepfakes, una de las tendencias más alarmantes en ciberseguridad. Según Newell, la calidad de los face swaps ha llegado a un punto en el que ya no se pueden distinguir a simple vista, y peor aún, las herramientas para generarlos están ahora al alcance de cualquier persona con una conexión a internet.
Sin «bala de plata», pero con estrategia
Ante un entorno tan volátil, ¿existe alguna solución definitiva contra el fraude digital?
La respuesta de Newell es categórica: “No hay una bala de plata. Cualquiera que afirme tenerla, está simplificando un problema profundamente complejo”. El experto enfatiza que lo importante no es buscar una única solución milagrosa, sino crear marcos adaptables, capaces de evolucionar tan rápido como las amenazas.
Y en ese proceso, la IA juega un papel central… pero no absoluto.
“No puedes contrarrestar las amenazas de IA sin usar IA. Pero la IA sola no es suficiente. Hay que combinarla con supervisión humana experta”, señala. En su visión, las defensas más eficaces nacen de equipos humanos inteligentes que saben usar la IA como herramienta, no como sustituto.
Un científico que quería entender el cerebro… y terminó protegiendo rostros
La trayectoria de Andrew Newell no fue lineal. De hecho, comenzó con un interés casi filosófico por la mente humana.
“Me fascinaba el sistema visual, cómo el cerebro interpreta lo que vemos. Sentí que la mejor forma de entender cómo funciona algo es intentar construirlo”, recordó.
Ese deseo lo llevó de la neurociencia a la inteligencia artificial, y eventualmente, al mundo de la biometría, donde hoy lidera el desarrollo de tecnologías que protegen a millones de personas en todo el mundo.
Con una mirada científica pero profundamente humana, Newell concluye con una advertencia y un propósito:
“La IA está cambiando todo. La única forma de estar seguros es con información actualizada, capacidad de adaptación y un compromiso genuino con la seguridad para todos, no solo para los expertos”.
En tiempos donde la identidad puede ser replicada por máquinas y los rostros falsos abundan más que los reales, es reconfortante saber que hay científicos como Andrew Newell diseñando tecnologías para protegernos, sin que tengamos que entenderlas para usarlas.




