Las tiendas de barrio, uno de los principales motores del comercio minorista en Colombia, atraviesan un momento de transformación. Aunque continúan siendo el punto de compra cotidiano para millones de hogares, los primeros seis meses de 2026 evidencian un escenario de menor rentabilidad, consumidores más cautelosos y mayores restricciones operativas para los tenderos.
Este contexto está obligando a las empresas de consumo masivo a replantear la manera en que ejecutan sus estrategias comerciales dentro del canal tradicional.
“El canal tradicional continúa siendo uno de los más importantes para las marcas de consumo masivo en Colombia, pero hoy requiere una forma distinta de operar. Ya no basta con llegar a miles de tiendas, sino entender cuáles tienen mayor potencial, dónde existe riesgo de quiebre de inventario y qué acciones generan un mayor impacto comercial. La inteligencia artificial está permitiendo que las empresas tomen decisiones mucho más precisas sobre cómo ejecutar en este canal, optimizando el trabajo de sus equipos comerciales y asegurando una mejor disponibilidad de producto”, señala Iván Meza, Director de Canal Tradicional en Teamcore Latinoamérica.
En Colombia existen alrededor de 450,000 tiendas de barrio, un canal que sigue siendo fundamental para la distribución de productos de consumo masivo. Sin embargo, un estudio de FENALTIENDAS sobre el comportamiento económico del canal tradicional confirma que gran parte de estos establecimientos atraviesa una crisis. Entre los principales factores se encuentran la disminución del poder adquisitivo de los consumidores, mayores restricciones por parte de proveedores y un rezago importante en la adopción de herramientas tecnológicas.
El canal tradicional enfrenta nuevos desafíos
Los tenderos colombianos se enfrentan a un panorama retador:
- El 50.45% reporta que sus clientes cuentan con menos recursos para comprar durante los primeros meses de 2026.
- El 45% de los compradores solicita con mayor frecuencia marcas económicas.
- El 39.55 % enfrenta mayores limitaciones por parte de proveedores, como tener que pagar de contado, en menos tiempo y con costos financieros adicionales.
- El 85.45% de las tiendas aún no cuenta con sistemas POS, lo que limita su capacidad para digitalizar su operación y responder con mayor eficiencia a las nuevas dinámicas del mercado.
Esto refleja que el canal tradicional continúa siendo estratégico, pero también que las condiciones bajo las que operan las tiendas de barrio están cambiando rápidamente.
¿Qué significa esto para las marcas?
Para las empresas de consumo masivo, la transformación del retail implica un cambio profundo en la forma de ejecutar su operación comercial. Las estrategias que funcionan en grandes modelos de distribución no necesariamente responden a la realidad del canal tradicional, donde cada tienda presenta necesidades, niveles de rotación y oportunidades distintas.
En este contexto, herramientas basadas en inteligencia artificial y analítica avanzada están permitiendo a las marcas dejar atrás modelos generales de ejecución para adoptar estrategias mucho más focalizadas. Tecnologías como Teamcore ayudan a identificar en qué tiendas falta producto, cuáles presentan mayores oportunidades de venta, dónde existe riesgo de quiebre de inventario y qué promociones requieren seguimiento, permitiendo priorizar los esfuerzos de la fuerza comercial con base en el impacto potencial de cada punto de venta.
“El reto para las marcas ya no consiste únicamente en distribuir sus productos, sino en ejecutar de manera inteligente dentro de un canal extremadamente fragmentado. La información en tiempo real permite priorizar recursos, reaccionar más rápido y fortalecer la relación con miles de tiendas que siguen siendo fundamentales para el consumo de los hogares colombianos. La evolución del canal tradicional no significa que haya perdido relevancia; significa que ahora exige una ejecución mucho más precisa”, agrega el directivo.
Lejos de desaparecer, las tiendas de barrio continúan siendo uno de los pilares del consumo en Colombia. Sin embargo, la presión económica, las nuevas expectativas de los consumidores y la lenta digitalización del sector están redefiniendo la manera en que las marcas deben operar. En este contexto, la capacidad de convertir datos en decisiones concretas será uno de los principales factores para fortalecer la competitividad del canal tradicional.




