En 1940, en una Medellín apenas en vías de industrialización, un joven de 21 años con más determinación que títulos colgaba su primer letrero: Taller Eléctrico Medellín. Lo que parecía apenas otro negocio de reparaciones emergentes en una ciudad que se reinventaba, terminaría siendo la semilla de Haceb, una de las marcas más emblemáticas del país en soluciones para el hogar.
Hoy, 85 años después, ese joven –Don José María Acevedo Alzate– cumple 106 años de vida. Su historia, casi sacada de una novela industrial, sigue inspirando a empresarios, trabajadores y soñadores en un país que todavía necesita creer en lo posible.
Porque si alguien entendió desde temprano que el trabajo transforma, fue él.
De la escasez al liderazgo industrial
Nacido en Medellín en 1919, Don José María creció entre las estrecheces de una familia trabajadora. No terminó la primaria, pero como muchos líderes silenciosos de este país, la vida fue su mejor escuela. Ingresó como mensajero a un taller de electricidad y ahí, entre herramientas, motores y clientes, desarrolló un oficio y una visión.
La posguerra trajo al país nuevas oportunidades. Con un par de herramientas, algo de ingenio y mucha disciplina, fundó lo que más tarde sería Haceb (acrónimo de Hernando Acevedo Cía. Eléctrica de Bello, en sus inicios), un negocio que nació con alma artesanal y que se convirtió en una empresa de talla industrial.
Pero Don José nunca se detuvo. Mientras crecía la empresa, crecía también su obsesión por la mejora continua. Apostó por el diseño, la ingeniería, la manufactura propia y por una idea poco común en su época: producir en Colombia para el país.
Más que electrodomésticos, soluciones para el hogar
Hoy, Haceb no es solo una marca. Es un símbolo de la industria nacional. Con presencia en millones de hogares, su portafolio abarca desde neveras y estufas hasta soluciones de lavado y climatización. Su planta en Copacabana, Antioquia, es una de las más modernas de América Latina y emplea a miles de personas directa e indirectamente.
Más que una empresa, Haceb ha sido un proyecto de país. Su apuesta por la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo del talento local ha hecho que la compañía se mantenga vigente en un entorno de altísima competencia internacional.
“Don José es uno de esos líderes que entendió que hacer empresa es servir, transformar y crear oportunidades”, afirma Santiago Londoño, actual gerente general de Haceb. “Su legado está vivo en cada uno de nuestros colaboradores, en la cultura organizacional y en el compromiso por hacer bien las cosas”.
Frases que enseñan más que discursos
“Cuando uno no tiene la oportunidad de estudiar, queda condenado a estudiar toda la vida”, decía Don José con frecuencia. Lejos de ser una queja, para él era un llamado a no dejar de aprender nunca. Esa filosofía permeó la cultura de Haceb, que hoy invierte de manera decidida en educación, capacitación y desarrollo humano.
Lejos del protagonismo, Don José siempre prefirió el trabajo silencioso, la mejora constante, el foco en la calidad. Su estilo de liderazgo ha sido descrito como firme pero profundamente humano, y aún hoy, a sus 106 años, sigue siendo un referente dentro y fuera de la empresa.
Celebrar la vida, honrar el legado
Este 2 de agosto no solo se celebra el cumpleaños de un centenario colombiano; se celebra también la vigencia de una manera de hacer empresa: con ética, con responsabilidad social y con sentido de propósito.
En tiempos donde muchos modelos empresariales sucumben al cortoplacismo, la historia de Don José María Acevedo Alzate recuerda que la verdadera innovación no siempre está en la tecnología más avanzada, sino en la visión clara, la constancia silenciosa y el deseo profundo de servir al otro.
Y en ese sentido, su legado es tan actual como necesario.
¡Feliz cumpleaños, Don José! Que su historia siga inspirando a nuevas generaciones a creer, trabajar y construir país.




