Cartagena fue este miércoles el punto de encuentro de una conversación que trasciende las empresas de servicios públicos: seguridad jurídica, inversión, reconstrucción, agua, transición energética, economía circular e inteligencia artificial marcaron la primera jornada del 28.º Congreso Andesco.
El futuro de los servicios públicos no se construye solamente desde las redes, las plantas, los cables o las tuberías. También se construye desde la confianza, las decisiones técnicas y la capacidad de trabajar juntos cuando las circunstancias ponen a prueba la infraestructura del país.
Ese fue uno de los mensajes que quedó instalado en Cartagena durante la primera jornada del 28.º Congreso Andesco, que hasta el 25 de septiembre reúne a empresarios, autoridades, reguladores, académicos, congresistas, organismos de control y representantes de la cooperación internacional bajo el lema “Construyendo Futuro”.
La instalación puso sobre la mesa una preocupación que atraviesa buena parte de la agenda del sector: Colombia necesita condiciones que permitan mirar la inversión más allá del corto plazo.
Para Camilo Sánchez, presidente de Andesco, los servicios públicos cumplen una función que va mucho más allá de la prestación de un servicio. “Los servicios públicos son los niveladores sociales por excelencia. El servicio más caro es el que no se tiene”, afirmó, al defender la necesidad de preservar la suficiencia financiera de las empresas y mantener el criterio técnico como fundamento de las decisiones regulatorias.
La discusión sobre confianza apareció también desde la Junta Directiva del gremio. Judith Buelvas, presidenta de la Junta Directiva de Andesco, puso el foco en un elemento que resulta determinante para cualquier proyecto de infraestructura: “El gran desafío del país es recuperar la confianza y la confianza no nace de los discursos, nace de las decisiones y de las acciones”.
No es un asunto menor. En sectores que requieren grandes inversiones y cuyos proyectos pueden tardar años en madurar, la estabilidad de las reglas termina siendo una condición para movilizar capital.
Así lo planteó François Roudié, embajador de la Unión Europea, durante la jornada: “La seguridad jurídica es lo que buscan antes de todos los inversionistas”.
La presencia de la Unión Europea como invitada de honor amplió precisamente esa conversación. Representantes de países como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia y Suecia participan en el Congreso para compartir experiencias relacionadas con transición energética, economía circular, biogás y transformación digital.
El terremoto cambió la conversación
Pero si hubo un tema capaz de aterrizar todas estas discusiones en la realidad fue el terremoto del 10 de agosto.
La emergencia mostró que los servicios públicos son mucho más que infraestructura: son la primera línea de respuesta cuando una comunidad queda afectada.
Empresas como Emcali, Aguas y Aguas de Pereira y Dispac llevaron al Congreso sus experiencias durante la emergencia y mostraron la dimensión del desafío.
Emcali reportó cerca de 400.000 usuarios afectados y una recuperación aproximada del 98 % de los servicios durante las primeras 24 horas. En Pereira, Aguas y Aguas identificó cerca de 780 daños, mientras que Dispac informó que más de 111.000 usuarios quedaron inicialmente sin energía y que cerca del 80 % de la carga fue recuperada durante las primeras 12 horas.
Más allá de las cifras, las experiencias dejaron una lección: cuando falla un servicio, los demás también pueden verse comprometidos.
La pérdida de energía puede afectar las telecomunicaciones y, al mismo tiempo, las fallas de comunicación dificultan la recuperación del sistema eléctrico.
Por eso, una de las conclusiones de la jornada apunta a fortalecer los sistemas alternativos de comunicación, aumentar la redundancia de las redes y mejorar los mecanismos de cooperación entre empresas para movilizar rápidamente equipos, materiales y cuadrillas.
La palabra que resume esa discusión es resiliencia.
Reconstruir no debería significar simplemente volver al punto en el que estaba el país antes de una emergencia. La apuesta es aprovechar las crisis para construir infraestructura más robusta y preparada para lo que pueda venir.
Agua: reconstruir mirando hacia adelante
La discusión tomó especial relevancia en el sector de agua y saneamiento.
Jaime Andrés Beltrán, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, reportó 311 afectaciones en infraestructura de agua y saneamiento, entre ellas 141 acueductos, y planteó una idea que resume buena parte del desafío: “No podemos volver a construir lo que se destruyó”.
El mensaje apunta a una reconstrucción con una mirada diferente, capaz de incorporar prevención, nuevas tecnologías y mecanismos de financiación que permitan complementar los recursos públicos.
El ministro planteó la necesidad de explorar la participación privada, la banca multilateral y las asociaciones público-privadas para atender las necesidades de infraestructura.
Y mientras el país enfrenta la reconstrucción, aparece otro desafío: el agua.
El Ministerio de Vivienda identificó 558 municipios y áreas no municipalizadas con niveles alto o muy alto de riesgo frente al Fenómeno de El Niño. De ellos, 111 fueron clasificados en nivel muy alto y 447 en nivel alto.
La prevención, el monitoreo de las fuentes y la planificación anticipada entran así a ocupar un lugar central en la agenda.
Del residuo al recurso
El Congreso también mostró que hablar de servicios públicos implica cada vez más hablar de sostenibilidad.
La economía circular apareció como una de las líneas de discusión, con experiencias relacionadas con la producción de biometano a partir del gas de rellenos sanitarios y el aprovechamiento de residuos textiles.
El desafío consiste en cambiar la mirada sobre los residuos: dejar de entenderlos únicamente como aquello que debe recogerse y disponerse, para convertirlos también en materia prima y fuente potencial de valor.
En esa transformación, la cooperación internacional y el intercambio de conocimiento pueden jugar un papel importante.
Inteligencia artificial: la nueva frontera
La tecnología fue otro de los protagonistas de la primera jornada.
La inteligencia artificial llegó al Congreso Andesco no solamente como una herramienta para aumentar la eficiencia, sino también como un asunto que obliga a discutir regulación, transparencia y supervisión humana.
El debate alcanzó incluso al control de los recursos públicos.
Al cierre de la jornada, Jorge Eliécer Laverde, contralor general de la República, presentó el concepto de una “cuarta generación del control fiscal”, sustentado en el uso de inteligencia artificial y analítica de datos para fortalecer las auditorías, identificar señales tempranas de riesgo y mejorar la vigilancia.
La tecnología, de esta manera, comienza a atravesar toda la cadena: desde la generación y distribución de los servicios hasta la manera como se supervisan los recursos destinados a construirlos.
Un sector que necesita confianza para invertir
La primera jornada del 28.º Congreso Andesco dejó un mapa amplio de los desafíos que tiene Colombia.
Hay que reconstruir después de las emergencias, prepararse para escenarios climáticos más exigentes, garantizar agua, avanzar en economía circular, incorporar inteligencia artificial y mantener la infraestructura capaz de responder a una población y una economía que demandan cada vez más servicios.
Pero detrás de todos esos desafíos aparece una condición transversal: la confianza.
Confianza para invertir. Confianza en las reglas. Confianza en la capacidad técnica. Confianza entre el sector público y privado. Y confianza de los ciudadanos en que los servicios que reciben serán sostenibles en el tiempo.
Ese parece ser el verdadero sentido de “Construyendo Futuro”.
Porque el futuro de los servicios públicos no se juega solamente en las grandes obras que se inauguren en los próximos años. También se define hoy, en las decisiones que permitan que Colombia tenga redes más fuertes, empresas sostenibles, inversiones de largo plazo y la capacidad de responder cuando llegue la próxima emergencia.
Por: Carlos Amaya



