HISTORY2 presenta el domingo 22 de junio “DIGNIDAD”, un inquietante thriller chileno-alemán basado en hechos reales que se sumerge en uno de los capítulos más oscuros de la historia de Chile: los brutales crímenes cometidos en Colonia Dignidad, una secta de origen alemán fundada en 1961 en la zona de Parral por el ex enfermero del ejército nazi y pastor evangélico Paul Schäfer que operó durante décadas con total impunidad en el país.
Creada por María Elena Wood y Patricio Pereira, y ambientada en 1997, la serie sigue al joven fiscal Leo Ramírez, interpretado por Marcel Rodríguez, encargado de llevar ante la justicia a Paul Schäfer (Götz Otto), líder de Colonia Dignidad, la misteriosa secta germánica que forjó una historia marcada por la tortura sistemática, esclavitud, abuso sexual infantil y asesinato dentro de los muros de su enorme recinto, protegida durante años tanto por la dictadura de Augusto Pinochet como por los anteriores gobiernos democráticos. La misión se complica por la influencia que Schäfer aún ejerce en la comunidad de Parral, donde la colonia es vista por muchos como una institución benéfica que ofrece atención médica y educación gratuita.
Pero además, para Leo Ramírez, el caso es profundamente personal. Durante su infancia, vivió en la colonia junto a su hermano Pedro, quien fue declarado muerto en circunstancias sospechosas y fue el propio Schäfer quien financió los estudios de Leo en Alemania para mantenerlo silenciado. Además, Leo fue víctima de abuso por parte de Schäfer, un trauma que ha ocultado incluso para su esposa Carolina (Martina Klier) y su colega, la detective Pamela Rodríguez (Antonia Zegers). Ahora, con un nuevo gobierno en el poder y el país listo para enfrentar su historia, Leo está decidido a derribar los muros de la colonia. Sin embargo, todo cambia cuando aparece un joven que asegura ser Pedro, ahora bajo el nombre de Klaus (Nils Rovira-Muñoz), y Leo se ve forzado a enfrentar los fantasmas del pasado para descubrir la verdad detrás del horror que marcó a su familia.
La serie alterna entre los años 1976 y 1997, revelando gradualmente los horrores cometidos en la colonia y las complicidades que permitieron su existencia. Además de los abusos sexuales, se exponen vínculos con la represión política de la dictadura militar, incluyendo torturas y desapariciones de opositores al régimen. La narrativa destaca cómo las estructuras de poder y la influencia internacional, representadas por personajes como el embajador alemán Sattelberger (Carlos Kaspar), obstaculizan la búsqueda de justicia.
Devid Striesow, quien interpreta a Bernard Hausmann, médico y director actual de Colonia Dignidad en la serie, y Jennifer Ulrich, en la piel de la enfermera Anke Meier, también protagonizan esta ficción que ofrece una mirada cruda y necesaria sobre la impunidad y el dolor que aún persisten en la memoria colectiva de Chile.
A raíz de este estreno HISTORY2 realizó un encuentro virtual para la prensa de América Latina que contó con la participación de la creadora y productora de la serie, María Elena Wood, y de los protagonistas Marcel Rodríguez y Antonia Zegers.
Colonia Dignidad: la historia real detrás del horror
Detrás de la ficción de la serie DIGNIDAD se esconde una historia tristemente real: la de una secta de origen alemán que operó con total impunidad en Chile durante más de cuatro décadas. Fundada en 1961 por Paul Schäfer, Colonia Dignidad se instaló en un terreno rural cerca de Parral, en la Región del Maule, bajo el nombre legal de Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad. La colonia llegó a tener más de 17 mil hectáreas de terreno. Lo que se presentaba como una comunidad religiosa y agrícola terminó convirtiéndose en uno de los enclaves más siniestros del siglo XX.
Paul Schäfer nació en Alemania en 1921, perdió un ojo en su infancia y durante la Segunda Guerra Mundial se desempeñó como enfermero del ejército nazi. Finalizada la guerra, se vinculó a la Iglesia Evangélica Libre y creó la Private Sociale Mission, pero fue apartado de ambas tras denuncias por hostigamiento y abuso a menores. Con antecedentes judiciales en su país, huyó en 1961 con un grupo de seguidores rumbo a Chile, tras establecer contacto con el embajador chileno Arturo Maschke.
A cientos de kilómetros del sur de Santiago, la capital chilena, Schäfer logró construir una comunidad cerrada y autoritaria que combinaba adoctrinamiento religioso extremo, trabajo forzado y abuso sistemático. Separó a niños de sus padres, impuso un régimen de disciplina brutal y ejerció control absoluto sobre sus seguidores. La colonia contaba con su propio hospital, escuela, vigilancia interna y cárcel. Cuando el adoctrinamiento no bastaba, se recurría a drogas, golpizas, torturas y castigos extremos.
Durante la dictadura de Pinochet, Colonia Dignidad funcionó además como centro clandestino de detención y tortura, protegido por organismos de seguridad del régimen. Sin embargo, su red de impunidad se extendió también a gobiernos democráticos, que durante años evitaron investigar a fondo los crímenes cometidos en su interior.
Por su escala de horror, Colonia Dignidad es comparable a otras sectas como Jonestown o Aum Shinrikyo. Los testimonios y juicios posteriores revelaron una larga lista de abusos sexuales, desapariciones, violaciones de derechos humanos, esclavitud infantil y adopciones ilegales.
Paul Schäfer fue capturado en Argentina en 2005, tras décadas prófugo. Murió en una cárcel chilena en abril de 2010. Su marca sigue siendo una de las heridas más profundas y silenciadas en la historia reciente de Chile.
Desde el desenlace judicial, la comunidad fue rebautizada como Villa Baviera y ha experimentado una transformación significativa. Actualmente, Villa Baviera es una localidad habitada por alrededor de 150 personas, incluyendo descendientes de los colonos originales y ciudadanos chilenos. La comunidad se dedica a actividades agrícolas, ganaderas y turísticas, ofreciendo servicios como hospedaje y gastronomía de estilo alemán.
Sin embargo, el pasado oscuro de Colonia Dignidad sigue siendo motivo de controversia y debate. En junio de 2025, el Presidente de Chile Gabriel Boric anunció en su cuenta pública un plan para expropiar parte de los terrenos de Villa Baviera, con el objetivo de establecer un sitio de memoria que honre a las víctimas de los crímenes cometidos en el lugar.
Durante el encuentro con los medios, el evento también contó con la participación del profesor de Historia de la Universidad de Santiago (USACH) Cristóbal García Huidobro, quien se refirió a las circunstancias históricas y a las posibilidades de evitar que circunstancias similares a las de Colonia Dignidad se vuelvan a repetir.
“Creo que no hay manera de prevenirlo. Hay un viejo dicho que dice que el ser humano es el único que tropieza dos o más veces con la misma piedra, pero sí tú puedes intentar hacer todo lo posible, mostrando en definitiva la moralidad o inmoralidad de determinados actos, y nunca perdonando ni tampoco normalizando situaciones que son francamente aberrantes y llevan contra la dignidad de todos y cada uno de los seres humanos. Hay límites que se tienen que marcar desde un inicio y que jamás se deben cruzar, y eso es un trabajo importante. Como chileno, indudablemente, te lo digo yo, yo nací en el año 81 en pleno régimen del general Pinochet, tenía nueve años cuando termina, era un niño, pero indudablemente está la convicción de que situaciones como las que llevaron al golpe de Estado en el 73, los horrores que se provocaron posteriormente, nunca más se tengan que repetir. Lo mismo pasa con circunstancias de criminales, porque en el fondo Paul Schäfer era un criminal buscado por la justicia alemana, pero que se vino al último rincón del mundo para protegerse. Y bueno, también habrá que trabajar precisamente para que gente como esa nunca jamás vuelva a esconderse y pague su deuda con la justicia. Así que, bueno, y finalmente como historiador, lo fascinante de la historia es que siempre hay algo nuevo que contar. A través de la serie, si bien es una lógica de ficción, trata de relevar este tema brutal que fue Colonia Dignidad, hoy día Villa Baviera, pero que sirve como un recordatorio, más allá de los libros, de que los monstruos están siempre a la vuelta de la esquina”, dijo el historiador.




