La industria láctea colombiana se encuentra en un punto de reflexión profunda: el consumo de leche y sus derivados ha disminuido de forma sostenida en los últimos años, encendiendo las alarmas en sectores tanto económicos como nutricionales. Para abordar este fenómeno, la Asociación Colombiana de Procesadores de Leche (Asoleche), en conjunto con el Ministerio de Agricultura, presentó recientemente los resultados de un ambicioso estudio que analiza qué está alejando a los colombianos de este alimento tradicional.
El análisis, realizado por la firma Compás Raddar CKG, se centró en comprender a fondo los hábitos, percepciones y comportamientos de consumo de lácteos en el país. Bajo el título “Inhibidores, decisores y motivadores del consumo de leche y derivados en Colombia”, el estudio fue socializado en tres de las principales ciudades del país: Barranquilla, Medellín y Bogotá, en eventos que reunieron a representantes de la cadena productiva, el sector gubernamental y la ciudadanía en general.
Las jornadas de socialización, realizadas entre mayo y junio de este año, dejaron en evidencia no solo la necesidad de recuperar el lugar de la leche en la dieta diaria, sino también el interés colectivo por encontrar soluciones frente a una problemática que va más allá de la nutrición. Según los organizadores, esta es también una cuestión de seguridad alimentaria, sostenibilidad y desarrollo rural.
“Tenemos un desafío enorme como país: reconectar a los consumidores con el valor nutricional y cultural de la leche. Este estudio no solo nos ayuda a entender por qué las personas están tomando otras decisiones de consumo, sino que también nos da herramientas para actuar”, explicó Ana María Gómez Montes, presidenta ejecutiva de Asoleche.
El estudio identificó distintos perfiles de consumidores y una variedad de factores que inciden en su comportamiento, desde motivos de salud y cambios en los estilos de vida, hasta percepciones erróneas sobre los productos lácteos. También se detectaron oportunidades para reposicionar la leche y sus derivados a través de estrategias educativas, innovación en productos y campañas de sensibilización.
Uno de los objetivos clave de esta investigación fue aportar insumos claros para que tanto la industria como el gobierno puedan diseñar políticas públicas y campañas de promoción más efectivas. “Contar con datos actualizados y confiables nos permite tomar mejores decisiones. Esta es una apuesta por mejorar la salud de los colombianos, fortalecer el campo y apoyar a miles de familias que viven de la producción láctea”, agregó Gómez Montes.
Con esta iniciativa, Colombia da un paso firme hacia la recuperación del consumo de lácteos, apostando por una mirada integral que conecta la nutrición, la economía y la cultura alimentaria. El mensaje es claro: volver a poner los lácteos en el centro de la alimentación no solo es posible, sino necesario.




