“La seguridad hídrica no empieza en el tubo”: Alfred Ballesteros pide convertir los ecosistemas en infraestructura para Colombia

La seguridad hídrica dejó de ser una discusión exclusivamente asociada a acueductos y plantas de tratamiento y se convirtió en una agenda de inversión, planeación, financiación y protección de ecosistemas durante el segundo día del 28.º Congreso Andesco – Construyendo Futuro, que se desarrolla en Cartagena.

Representantes del Gobierno, organismos multilaterales, autoridades ambientales y empresas prestadoras coincidieron en que cerrar las brechas de agua y saneamiento exige intervenir toda la cadena: proteger páramos, nacimientos y cuencas, mejorar la información para anticiparse a los fenómenos climáticos, garantizar recursos para infraestructura y acelerar el tratamiento y aprovechamiento de las aguas residuales.

Uno de los planteamientos centrales estuvo a cargo de Alfred Ballesteros, director general de la CAR Cundinamarca, quien llamó a ampliar la mirada sobre las inversiones necesarias para garantizar el abastecimiento.

“La seguridad hídrica no empieza en el tubo; la seguridad hídrica empieza en los ecosistemas”, afirmó Ballesteros.

Su planteamiento apunta a incorporar dentro de las decisiones de inversión la protección de microcuencas abastecedoras, páramos, procesos de restauración y mecanismos de gobernanza ambiental. Una visión que fue compartida por Gustavo Guerrero, viceministro de Política y Normalización Ambiental, quien señaló que la garantía del servicio comienza mucho antes de que el agua llegue a una bocatoma o a una planta de tratamiento.

“Todo no empieza en la bocatoma, todo no empieza en la planta de tratamiento”, sostuvo el viceministro.

El reto también es financiero

La dimensión económica de la seguridad hídrica estuvo presente en las intervenciones de los organismos multilaterales. Winston Yu, gerente de Práctica del Agua para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, presentó Water Forward, una iniciativa que articula bancos multilaterales de desarrollo, instituciones financieras, fundaciones y aliados de conocimiento con la meta de contribuir a alcanzar a 1.000 millones de personas hacia 2030.

La iniciativa contempla agua potable y saneamiento, pero también agua para la producción de alimentos, ecosistemas y resiliencia. El desafío, según Yu, no consiste únicamente en conseguir más recursos, sino en utilizar mejor la financiación pública para movilizar capital adicional.

En la misma línea, Germán Sturzenegger, jefe de la División de Agua, Saneamiento y Residuos del BID, advirtió que la financiación por sí sola no permitirá cerrar las brechas del sector.

“Raramente en nuestro sector los problemas son de infraestructuras. Son más de software que de hardware”, afirmó.

La afirmación puso el foco sobre instituciones, reglas, incentivos y capacidad empresarial para ejecutar y sostener las inversiones. En ese escenario, préstamos, garantías y mecanismos para responder ante eventos climáticos aparecen como instrumentos para fortalecer la capacidad financiera del sector.

Colombia necesita pasar de reaccionar a planear

La anticipación frente al cambio climático fue otro de los ejes del debate. Andrés Herkrath, director general del IDEAM, planteó que la información climática e hidrológica debe convertirse en decisiones antes de que los fenómenos naturales se transformen en emergencias.

El IDEAM cuenta con alrededor de 2.500 estaciones en el país, aunque la cobertura continúa siendo insuficiente en algunas regiones. Para Herkrath, profundizar la cooperación con las empresas puede contribuir a fortalecer la observación y el procesamiento de información para sectores como abastecimiento, agricultura, energía y salud.

Desde México, Víctor Manuel Báez, vicepresidente del Consejo Directivo de ANEAS, llamó a modificar la forma de enfrentar los riesgos relacionados con el agua.

“Tenemos que cambiar de la lógica de reacción a la lógica de planeación de la seguridad hídrica”, afirmó.

Su propuesta contempla horizontes de planeación de entre 20 y 30 años, mayor medición de las fuentes y las redes, reducción de pérdidas, eficiencia operacional y una mayor participación ciudadana.

El tratamiento de aguas residuales entra en la agenda nacional

En la agenda del Gobierno, el saneamiento ocupó un lugar prioritario. Mónica Paola Saldarriaga, viceministra de Agua Potable y Saneamiento, planteó avanzar hacia una política de Estado que articule seguridad hídrica, salud pública, desarrollo y ordenamiento territorial.

El enfoque contempla abastecimiento, distribución, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, teniendo en cuenta las diferencias entre territorios y las brechas existentes entre las zonas urbanas y rurales.

La funcionaria propuso además modificar la manera de medir los resultados, pasando de contabilizar únicamente recursos y obras contratadas a evaluar impactos concretos, como la reducción de la carga contaminante.

Uno de los anuncios centrales fue la propuesta de estructurar un Plan Nacional de plantas de tratamiento de aguas residuales, articulado con la planeación nacional.

“Colombia no llega ni al 50 % de tratamiento en agua residual”, señaló Saldarriaga.

La estrategia también contempla avanzar en el reúso de aguas residuales, el aprovechamiento de biosólidos y el desarrollo de biofactorías capaces de recuperar recursos y generar energía.

Más prevención para garantizar la continuidad del servicio

La sostenibilidad financiera y operativa de los prestadores también fue incluida en la discusión. María Stella Garzón, superintendente delegada para Acueducto, Alcantarillado y Aseo, explicó que la Superintendencia busca profundizar un modelo de vigilancia preventiva y basado en riesgos, utilizando la información del Sistema Único de Información para detectar dificultades antes de que afecten la prestación.

“No podemos seguir llegando cuando ya la empresa no se puede levantar financiera, administrativa o técnicamente”, señaló.

Desde las empresas, Santiago Ochoa, coordinador de la Cámara de Acueducto de Andesco y vicepresidente corporativo de Regulación Agua y Saneamiento de EPM, llamó a acelerar decisiones sobre asuntos que llevan años en discusión, entre ellos las tasas retributivas, el manejo de biosólidos y el reúso de aguas residuales.

La conversación también abrió espacio para una nueva mirada económica sobre los residuos y el saneamiento. El lanzamiento del Comité Estratégico de Biogás y Biometano de Andesco busca articular las cámaras de energía y gas natural, acueducto y alcantarillado, aseo y gestión de residuos, y ambiental y sostenibilidad.

El objetivo será promover proyectos e identificar barreras técnicas, regulatorias, comerciales y financieras para desarrollar el biogás y el biometano en Colombia.

El segundo día del Congreso Andesco en Cartagena dejó así una agenda que conecta recursos naturales e infraestructura con una dimensión económica cada vez más determinante: proteger las cuencas, financiar proyectos, mejorar la información, anticiparse al riesgo climático, ampliar el tratamiento de aguas residuales y convertir los residuos en recursos. La seguridad hídrica, planteada desde estas perspectivas, se proyecta como una tarea de largo plazo que requiere instituciones sólidas, inversión y capacidad de ejecución.

Por: Carlos Amaya

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