En medio de un panorama complejo, el país se encuentra en un punto de inflexión para redefinir su sistema de salud pública. La coyuntura actual —marcada por la discusión sobre la reforma del sistema y la búsqueda de un nuevo modelo de atención— representa no solo desafíos importantes, sino también la posibilidad de consolidar un enfoque más equitativo, preventivo y centrado en las necesidades colectivas de la población.
Para José Elías Delgado, director de la Maestría en Salud Pública de Areandina, sede Bogotá, esta coyuntura amerita poner a la salud pública en el centro del debate. “Más que alarmarnos, necesitamos aprovechar el presente para poner sobre la mesa lo esencial: cómo mejorar las condiciones de vida de los colombianos, cómo actuar sobre los determinantes sociales de la salud y cómo lograr una atención más preventiva y menos reactiva”, afirma.
Aunque persisten retos significativos —como el aumento de enfermedades crónicas, las brechas en el acceso a servicios y el incremento de problemas asociados a la violencia y la inactividad física— también se abren espacios para innovar, fortalecer capacidades institucionales y apostar por soluciones integrales.
De acuerdo con Delgado, uno de los cambios más urgentes es pasar de un modelo centrado en la atención individual a uno que priorice la prevención, la promoción y el abordaje colectivo. “La salud pública no puede limitarse al trabajo de equipos básicos en territorio. Necesitamos articular acciones entre lo comunitario, lo institucional y lo intersectorial, con un liderazgo claro y recursos adecuados”, asegura.
Esto implica recuperar y fortalecer las 11 funciones esenciales de la salud pública, entre ellas, el monitoreo del estado de salud, la investigación para el control de enfermedades, la participación ciudadana y la gestión de políticas saludables. También significa integrar a todas las poblaciones —sin importar su tipo de afiliación— dentro de las estrategias de atención y prevención.
“Es claro que la posible aprobación de una reforma estructural al sistema representa, en este sentido, una gran oportunidad para ordenar procesos, mejorar la articulación entre niveles de atención, y consolidar sistemas de información únicos que permitan tomar decisiones basadas en evidencia. “Si logramos que este proyecto, que tanta incertidumbre genera en el país, reconozca las dinámicas territoriales, el envejecimiento poblacional y la carga real de enfermedad, estaremos dando un paso firme hacia una salud más incluyente y sostenible”, destaca el docente de Areandina.
En este camino, será clave ajustar los mecanismos de financiación para garantizar que las acciones colectivas tengan respaldo suficiente. También se requiere fortalecer la educación en salud, tanto en la ciudadanía como en el talento humano, para promover hábitos de vida saludables desde edades tempranas.
Oportunidades de mejora clave del sistema
A pesar del aumento del bajo peso al nacer, la baja prevalencia de la lactancia materna en las primeras 24 horas o los bajos niveles de actividad física en niños, existen numerosas experiencias locales exitosas que pueden escalarse a nivel nacional. Programas de intervención comunitaria, redes interinstitucionales y estrategias de participación social han demostrado que es posible mejorar indicadores con acciones bien coordinadas.
De hecho, Delgado insiste en que la salud pública tiene que volver a ser protagonista en las decisiones del país. “Este es el momento de asumir un liderazgo decidido, de construir desde las universidades, los gobiernos locales, las organizaciones sociales y el sector privado. No se trata solo de atender enfermedades, sino de construir bienestar colectivo”.
En definitiva, más que un momento de crisis o de incertidumbre, Colombia vive una etapa de redefinición. El debate actual sobre el modelo de salud puede y debe ser una oportunidad para fortalecer las capacidades institucionales, hacer de la equidad un principio rector, y asegurar que cada política pública tenga un impacto real en la vida de las personas.
“Es clave recordar que la transformación de la salud pública no depende únicamente del Gobierno. Es una tarea de todos. Desde la academia, el sector social y la ciudadanía, podemos construir un sistema que no solo cure, sino que prevenga, eduque, y sobre todo, cuide”, concluye el docente de Areandina.




