Por noveno año consecutivo, el país del realismo mágico se corona como líder mundial en avistamiento de aves durante el Global Big Day. Más allá de las cifras, es una historia de conexión, orgullo y biodiversidad.
Cada mayo, cuando el mundo alza la mirada al cielo en busca de colores alados, Colombia vuelve a brillar. No solo por sus paisajes exuberantes o por su geografía que lo hace el país más biodiverso del planeta por metro cuadrado, sino porque detrás de cada ave identificada hay una comunidad vibrante, comprometida y profundamente enamorada de sus cielos.
Este 10 de mayo de 2025, Colombia volvió a ocupar el primer lugar en el Global Big Day, una jornada global de ciencia ciudadana organizada por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. Con 1.560 especies registradas y la participación de más de 3.600 avistadores en todo el país, la nación sudamericana no solo lidera en números: lidera en pasión, en compromiso con la naturaleza y en una visión de turismo que respeta, educa y transforma.
Donde canta el alma de la tierra

En cada rincón de Colombia hay un canto distinto. En los humedales del altiplano cundiboyacense, en los bosques nublados del Valle del Cauca, en las sabanas de los Llanos o en la Amazonía profunda, las aves dibujan sinfonías que solo los más atentos logran descifrar.
Los datos oficiales lo confirman: Meta fue el departamento que más especies reportó (664), seguido por Antioquia, Putumayo, Valle y Cauca. Pero lo realmente significativo no está solo en los conteos, sino en lo que ocurre detrás de cada observación. Son niños, campesinos, guías turísticos, biólogos, fotógrafos y viajeros que se unen por una causa común: cuidar lo que nos hace únicos.
El turismo que cuida y transforma
Detrás de esta hazaña también está el trabajo silencioso pero esencial de instituciones como el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT), que este año acompañó a comunidades de 20 destinos en todo el país. Desde Puerres en Nariño hasta Puerto Carreño en Vichada, pasando por la Laguna de Fúquene y el cerro La Juaica en Cundinamarca, se sembraron semillas de conocimiento, con talleres, equipos ópticos y capacitación en aviturismo. No solo se trata de contar aves, sino de construir oportunidades alrededor de ellas.
El aviturismo ya no es una moda. Es un camino. Uno que Colombia viene recorriendo con paso firme, donde la conservación se une al desarrollo económico local. Cada ave avistada es un relato que habla de resiliencia, de esperanza y de futuro.
El mundo nos escucha cantar
En total, el Global Big Day 2025 logró un récord mundial de 7.943 especies reportadas por casi 70 mil observadores. Colombia, con casi el 20% de ese total, demuestra que su riqueza va más allá de sus paisajes: está en su gente, en su compromiso y en su convicción de que un país que protege sus aves, protege su alma.
Así que la próxima vez que veas una tangara de montaña o escuches el eco lejano de un paujil, recuerda que en ese pequeño instante de belleza está latiendo el corazón de Colombia. Un país donde las aves no solo se observan… se celebran.




