El terremoto que sacudió a Colombia durante la mañana de este lunes 10 de agosto no solo alteró la rutina de miles de familias. También puso a prueba redes eléctricas, sistemas de gas, telecomunicaciones y otros servicios esenciales que, en cuestión de segundos, tuvieron que pasar de la operación cotidiana a los protocolos de emergencia.
Desde Andesco, las empresas de servicios públicos expresaron su solidaridad con las comunidades afectadas y activaron planes de contingencia, inspección y atención en coordinación con las autoridades y organismos de gestión del riesgo. El objetivo es claro: proteger a las personas y recuperar los servicios donde se presenten interrupciones, sin poner en riesgo a los equipos que trabajan en las zonas afectadas.
El impacto más significativo se registró inicialmente en el sector eléctrico, especialmente en el suroccidente del país. De acuerdo con XM, cerca del 18 % de la demanda nacional resultó afectada por la indisponibilidad de activos de los Sistemas de Transmisión Regional y de Distribución Local. Los departamentos con demanda no atendida incluyeron Caldas, Caquetá, Cauca, Chocó, Huila, Nariño, Putumayo, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca.
La situación, sin embargo, comenzó a mostrar una recuperación importante gracias a las maniobras adelantadas por los operadores, mientras se mantiene la vigilancia permanente sobre el sistema.
En Chocó, el escenario ha requerido una atención especial. DISPAC informó daños en infraestructura eléctrica que provocaron suspensiones del servicio en Quibdó y en los otros 16 municipios que hacen parte de su área de operación. Sus equipos técnicos y operativos permanecen evaluando las redes de transmisión y distribución y trabajan bajo un plan de contingencia para avanzar hacia la normalización del servicio.
En otras regiones también se realizan inspecciones. ISA reportó preliminarmente afectaciones en algunos activos de subestaciones y continúa revisando sus instalaciones. En Bogotá y Cundinamarca, Enel Colombia informó que su infraestructura ha respondido de manera estable y que las interrupciones registradas hasta el momento han sido puntuales.
Mientras algunos territorios enfrentan dificultades, empresas como Electrocaquetá y Afinia, junto con generadores consultados, reportan normalidad en buena parte de su infraestructura y operación. El balance, no obstante, permanece abierto porque varias compañías continúan recorriendo sus redes para determinar posibles daños.
El gas natural también está bajo observación. En Cali, Gases de Occidente concentró sus esfuerzos en la atención de fugas relacionadas principalmente con viviendas afectadas o colapsadas. En Manizales, Efigas tomó la decisión preventiva de suspender el servicio en algunos sectores mientras verifica las condiciones de seguridad de sus redes.
Por ahora, Llanogas y Alcanos reportan normalidad en sus respectivas zonas de operación.
Pero en medio de una emergencia, la infraestructura no es el único desafío. También lo es la información. Las telecomunicaciones registran intermitencias principalmente en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas.
Según Claro Colombia, las dificultades están relacionadas con interrupciones en el suministro eléctrico, un aumento considerable del tráfico sobre las redes y posibles daños en parte de la infraestructura de telecomunicaciones ubicada en las zonas afectadas.
Para las familias que intentan comunicarse con sus seres queridos, una señal que falla puede convertirse en minutos de angustia. Por eso, cada reparación, cada inspección y cada restablecimiento adquiere una dimensión humana que va mucho más allá de una cifra técnica.
Las empresas hicieron además un llamado a la ciudadanía para actuar con precaución. Ante olor o evidencia de una fuga de gas, tuberías dañadas, postes o transformadores afectados, cables caídos o cualquier elemento que pueda representar un peligro, la recomendación es contundente: no acercarse, no manipularlo y no intentar repararlo.
La situación debe reportarse de inmediato a los canales de emergencia de la empresa prestadora o a las autoridades y organismos municipales de gestión del riesgo.
Desde Andesco se destacó el trabajo de los equipos técnicos y operativos que permanecen desplegados en diferentes territorios. Son personas que, mientras muchas familias buscan seguridad y respuestas, recorren calles, revisan redes y evalúan infraestructura para devolver poco a poco la normalidad.
El balance todavía es preliminar. Las inspecciones continúan y las cifras podrán cambiar a medida que avancen las verificaciones en campo.
En una jornada en la que la tierra recordó su fuerza, Colombia enfrenta también otra tarea silenciosa: reconstruir la normalidad. Y en esa labor, cada poste reparado, cada red restablecida, cada fuga controlada y cada llamada que vuelve a entrar representa algo mucho más grande que un servicio público: la posibilidad de que una familia vuelva a sentirse segura y conectada.




